CONSTRUCTORES DE REPÚBLICAS 2013


Desde que este blog se puso en funcionamiento en 2007 y no por mérito del mismo, sino de la ciudadanía inteligente y harta de tanta represión social y económica, son muchos los republicanos que por fin salieron del armario, miles sus banderas ondeando allí donde la injusticia campa. Este republicanismo enarbola la ruptura democrática, la libertad, la justicia social, la laicidad, la educación y la sanidad pública, gratuita y de calidad, los derechos humanos y también el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Porque la solidaridad se construye desde la comprensión mutua y la lucha conjunta contra el enemigo común.

martes, 18 de diciembre de 2018

ESPAÑA PARAÍSO ULTRAVOX


Estoy abochornada y asqueada de vivir en este reino de miseria política que es España. En menos de un año se ha pasado de Guatemala a guatepeor, si es que era posible, del fundido a negro al abismo del fascismo consentido. Como batracio en cocción lenta hemos llegado hasta aquí pensando que estábamos disfrutando en un jacuzzi y no hirviéndonos en la olla franquista en una ebullición sin retorno. No salgo de mi asombro contemplando como el barco del mercado político se escora sin vergüenza ninguna hacia la extrema derecha porque nadie quiere ser lo suficientemente valiente para salir a explicar a los votantes que con la unidad de la patria, como tanque arrollador de los derechos de los pueblos, los colectivos y  las personas, no es que no se coma, es que es pan para la representación teatral de hoy y mucha hambre para la dictadura del mañana. Follow the Vox.
Ya hace un tiempo apagué la televisión, pero no puedo vivir en una burbuja y cuando contra mi voluntad los medios de desinformación de masas invaden mi espacio vital e intelectual, literalmente me pongo enferma. Esa corte de híbridos fascistasneoliberales o de progres de medio pelo con tertulianos, que lo mismo te opinan de Mali que de nouvelle cuisine o de Catalunya, como profetas de saldo con su autoadjudicada autoridad moral para juzgar y sentenciar, sin tener la mitad de las veces ni puta idea de lo que están hablando. Creo que todos respiraríamos mejor sin el formato tertulia hablodetodonosédenada mientras se crea opinión interesada a la sombra de los dictámenes empresariales compartidos o acatados, soldados o mercenarios informativos. Es vomitivo como contaminan la opinión pública, que como buena discípula de esos sacerdotes supremos creen estar en posesión de la verdad divina por tragarse todo lo que le echen, cultivándose un fanatismo de baja o alta intensidad, que es una bomba de relojería, que puede estallar en cualquier momento con consecuencias devastadoras. Vox es bueno y PP y Ciudadanos mejor.
Me da risa cuando desde los medios de esa España que no me interesa para nada, la del machismo nacionalcatólico a la del feminismo de salón pero machista en su casa y el trabajo. La de los que odian la diferencia a los que defienden la igualdad mientras se ríen de los mismos chistes que los que la odian. La de fachas orgullosos a la de los que se creen de izquierdas pero juegan al mismo juego que los que levantan el brazo mientras entonan el novio de la muerte. La de los que criminalizan la disidencia del discurso único a los que permiten la criminalización revistiéndola de única salida como garantía de la convivencia. Y la lista sigue. La de los que se cagan en nuestros muertos ridiculizando a quienes reivindican sus derechos y la de quienes dicen reivindicarlos pero sin que se molesten los que los tiraron a las cunetas. Esos medios al servicio del capital y del circo del enemigo útil como distracción de la podredumbre que nos asola, porque ¿qué hay más atractivo para la audiencia que un villano que quiere romper lo establecido?. Qué más da que lo que se ha puesto de moda venerar fuera impuesto por Franco o la sangrienta transición que bendijo reyes, príncipes y cardenales. No importa que los que pusieron los cimientos de este edificio decrépito y rojigualda en el que vivimos hoy, pagando una hipoteca a un interés que nos somete a la esclavitud, se esté cayendo a trozos. Siguen medrando los mismos mientras desmontan las pensiones, la sanidad y la educación pública, con hoy un discurso y mañana otro según se cotice el voto en los mentideros del reino. Al menos los fascistas escupen su odio sin esconderse y siempre en la misma dirección: contra las libertades, y no como otros según sople el viento. Esos medios de una España reaccionaria, de patria de pandereta, de corrupción y folklore casposo, de miedo inducido envuelto cínicamente en supuestos valores democráticos. Medios, poder tras los escaños, de los convencidos del mensaje bombardeado hasta la saciedad del enemigo violento a los hipócritas que lo bendicen a sabiendas de que en Dinamarca huele a flores comparado con el hedor que desprende el estado español. Medios, de los ultras a los tibios, escaparate de los políticos que no quieren ser expulsados de la liga de los necios destructivos, todos ellos caminando hacia el orden represivo y la coacción de palabra y obra para someter a los perplejos demócratas en extinción. Me atraganto con las lágrimas de la hilaridad cuando veo que ese enemigo a las puertas de la una, grande y libre es Catalunya, su Govern y su permisividad con la nueva kaleborroka, los violentos CDR, que están acabando ellos solitos con la convivencia y el estado de derecho por levantar unas barreras de la autopista, mientras los chalecos amarillos franceses han hecho recular a Macron por el uso de la fuerza sin que nadie se rasgue las vestiduras. Tendencia Vox.
Todo el mundo habla de los radicales independentistas y yo me pregunto dónde están, porque si son esos que en vez de movilizar a la gente para liberar a los presos la desmovilizan con acciones tan sangrientas como ayunos simbólicos me quedo perpleja. Ahora Torra es un genocida que invoca la guerra por decir que la vía a la independencia es la eslovena cuando no fue Eslovenia la que provocó los muertos. Sigamos victimizando a las víctimas porque llevaban sus pretensiones al aire provocando ira y represión. Quizá los peligrosos deben ser los de Esquerra que piden perdón hasta por respirar, que se ofenden pero siguen fieles el dictado de la vieja España. O puede que sea un frente independentista que perdido entre lo que quieren y lo que temen no se atreven más que a crear ruido mediático de confusión, no sé a estas alturas si fruto del vasallaje, de salvar sus posesiones y posiciones, o de la ineptitud más imperdonable. O de un Govern que permite que los mossos apaleen a diestro y siniestro a los antifascistas mientras protege a esa extrema derecha que quisiera barrernos a todos los rojos de la faz de la tierra, los mossos que un día son malhechores traidores y otros sufridos héroes que hay que salvar de la Catalunya perniciosa. Y todo eso pasa mientras los grandes titulares visualizan un enemigo indepe catalán enloquecido culpable de revelarse contra el amigo fascista mientras ni en letra pequeña se puede leer nada de las cientos de agresiones registradas en Catalunya por parte del fascismo español. Silencio cómplice y desgarrador, porque hoy el dedo acusador señala a unos, pero mañana puede ser otro el acusado de odiar, incendiar y golpear la democracia, como ya ha pasado muchas veces cuando mirábamos para otro lado porque aquello no iba con nosotros. Vox acusa.
El pecado original no lo busquéis en Catalunya, la manzana fue mordida porque se le prometió el paraíso para luego ser expulsada a la vil realidad, la de la España de la Reconquista y la Conquista. La serpiente resultó ser un estado bipartidista que puso el franquismo bajo la alfombra constitucional para no tener que sacudírselo para siempre, pues no podían tirar piedras contra su propio tejado. Con el multipartidismo increíblemente llegó lo peor, pues del bipartidismo pútrido del que venían a salvarnos estamos llegando al discurso actual que a veces es tan transversal como aterrador, y de la criminalización de la protesta al partido único hay un paso y no habrá más culpable que un arco parlamentario sumiso. Cuando se instala el miedo, las libertades pasan a ser historia, esa que se repite porque se sigue sin querer aprender de ella, ya sea por estupidez, por pasotismo o porque simplemente siguen siendo los mismos los que la escriben y también quienes la leen como un Best Seller. Vox si tiene quien le escriba.
Y a este paso nos tendremos que ver como aquel maestro de las lenguas de las mariposas, apedreado por ese terror ciego, incluso por aquellos con los que compartimos algún día luchas, mientras los verdugos de siempre se reirán satisfechos. Vox pide taxis y PP y Ciudadanos ... hasta el PSOE no va en transporte público.
21-D: celebrar un consejo de ministros protegido por mil policías pagados por todos nosotros para demostrar que Catalunya es España, aunque haya varios millones de catalanas y catalanes que nunca más volverán a ser españoles a pesar de lo que ponga en su DNI. Desde lo de Andalucía Vox es tendencia, varones pidiendo ilegalizaciones para no perder sus sillones.

jueves, 6 de septiembre de 2018

REVOLUCIONES CON CITA PREVIA.




Cuando quieres cambiar cualquier cosa, a pequeña que sea, buscando algo mejor en contra de lo establecido se produce una revolución aunque sea en miniatura. No siempre puede hacerse aprovechando los huecos del sistema, que te impone la injusticia en sus múltiples caras, a veces hay que correr el riesgo de saltarse la ley para obtener justicia. Los avances en materia social por desgracia no han venido envueltos en una urna, ni en papel de celofán, han sido forzados e incluso impuestos contra la opresión y la tiranía. Mejoras y ventajas que solo cuestionan quienes hipócritamente defienden el modelo neoliberal, pero que acuden a los amorosos brazos de los estados cuando les sube la fiebre de su ambición ciega y no pueden sostenerse sobre sus cuerpos corruptos.

A la vista de las últimas noticias sobre el llamado Procés creo que este no es un país para revoluciones desde arriba empujadas desde abajo, puesto que los que se hallan en el vértice de la pirámide política no siempre tienen el valor y la determinación para llegar al final del camino y cómo no, tratándose de Catalunya, lo disfrazan de seny y de consenso, porque han descubierto que las revoluciones a coste 0 no existen. Mientras, el pueblo que marcó la senda paga el precio de la candidez,  de la  ignorancia o de la cobardía de cierta clase política.

Siempre he defendido el Procés como un proceso revolucionario desde abajo para derrocar el franquismo que corroe las estructuras del estado español. Ahora somos muchos más los que en Catalunya compartimos que Franco no es que esté vivo, es que ordena y manda desde su mausoleo a través de los convencidos y de los que aun le tienen miedo. Esto no es una anécdota, es más bien lo cotidiano. Lo hace cómodamente instalado en el mastodóntico edificio construido por esclavos defensores de la República, mientras los descendientes de los antifascistas represaliados seguimos pagando las costosas reparaciones de las goteras. Mientras tanto un Pedro caprichoso deshoja la margarita del futuro del esperpento franquista, que algunos quieren vender como escenario de la reconciliación nacional. Así el fascismo español camuflado de democracia en siglas ladronas sigue rigiendo nuestros destinos universalmente aceptado por demasiados súbditos, que no son conscientes de que la podredumbre del sistema viene de no haber saneado y seccionado lo putrefacto con el bisturí de la ruptura democrática.

Ahora se ve que la materialización de la República necesita de los permisos y bendiciones, que nunca le serán concedidos, de quienes conforman el estatus quo de la política vivendi en las españas. Ya no valen las victorias en las urnas porque la aritmética es elásticamente interpretable, ahora no hay suficiente quórum social y se hizo la luz con la llegada del verano, aunque ya se les veía transitar por la sumisión antes de las elecciones del 21-D. Cuando llega el momento de la verdad, que en estos últimos meses se han dado muchos y variados, no ha habido valentía para asumir la responsabilidad que se les había otorgado escudándose en la protección de un pueblo, que les votó precisamente para llevar a buen puerto sus reivindicaciones desde su mayoría de edad.

Si para hacer una revolución democrática que ponga en jaque al régimen monárquico parto de un golpe de estado allá por julio de 1936, una revolución que sea punta de lanza de la democratización del estado español en forma de república, hay que pedir cita previa a quienes te niegan el pan y la sal, bajémonos todos de ese tren y cojamos otro con fogoneros dispuestos a respirar hollín.

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas que secunden la escrupulosa defensa de los derechos humanos y de las libertades, porque hay momentos para soñar revoluciones y otros para arriesgarse a hacerlas realidad.

Ahora quieren volver al modus soñemos que algún día será posible, pero acompañados de quienes han sido artífices de la traición al pueblo de Catalunya desde su triste patriotismo en defensa de la unidad de una España ya inexistente. De ese imperio que ya se lloró en 1898 y cuyo orgullo vacuo se sigue reclamando desde las tonadillas más casposas de los que apadrinaron el 155 y negaron a los presos políticos, bailadores al son que les toca la columna vertebral del Estado. También acompañados de los de hoy sí y mañana no, veletas giratorias al viento de las encuestas. Porque se ve que ahora toca ensanchar horizontes aunque sean lejanos, aunque sean espejismos fruto de la desolación en el desierto del coraje.

Si lo que nos queda es un Govern para ser tutelados y llamados al orden vía intervención cuando estimen oportuno los constitucionalistas, esos que tanto mancillan su libro sagrado.  Si no se ve más salida que firmar las capitulaciones y volver a la senda de lo que dicten los que secuestran la democracia y la justicia, pues que salgan a cara descubierta y lo digan claramente. Sin subterfugios, sin excusas, con toda la verdad por delante, renunciando a la República ahora y asumiendo un más que posible coste electoral. Y si les queda dignidad y palabra, que nos dejen decidir, sin chantajes emocionales, sin tanto teatro.

Hay trenes que pasan pocas veces en la historia y aun menos maquinistas heroicos que asuman la responsabilidad de llevar a cabo los designios de los pueblos humillados. Por eso capitular en nombre de quienes no quieren hacerlo, rendirse sin admitirlo con valentía, sin llamar a las cosas por su nombre como si el patio electoral fuera una guardería, es un verdadero insulto a quienes un Uno de octubre se emanciparon como defensores de la democracia anteponiendo sus propios cuerpos para defender urnas y votos de los golpes del poder perpetuo. Menos cantos de sirena y más verdades aunque duelan, pero sin insultar, no somos estúpidos.

A veces cuando se ha perdido tanto, el único camino para avanzar es recuperarlo luchando por ello, no arrodillarse ante quien te lo roba todo. Si cuando tiendes la mano te escupen a la cara porque te menosprecian o te minusvaloran,  sino te ven como a un interlocutor sino como a un vencido, no es el momento de pedir día y hora para decir basta. Y de eso sabemos mucho los que todavía arrastramos el estigma de perdedores pero no nos resignamos a agachar la cabeza.

Feliz Diada a todas y todos, este año compartida con 600 antidisturbios llegados desde diferentes punto del estado español.

Por las repúblicas, las perdidas, las soñadas y las que debemos conquistar.

Llibertat preses i presos polítics.




sábado, 18 de agosto de 2018

17-A UN AÑO DESPUÉS.


Previa actos 17-A.
Reconozco que yo soy un poco rara avis para los tiempos impúdicos que vivimos en el gran circo aparador de las redes sociales, deben ser cosas de la edad. No soy muy dada a compartir públicamente asuntos personales si con ello no estoy haciendo denuncia política o social. Por eso no soy muy partidaria de los homenajes fotográficos con autoridades y adláteres varios, que son coyunturales, puede que no malintencionados, pero tampoco altruistas y gratuitos.
Francamente soy de la opinión de que cuando hay una tragedia, del tipo que sea, más que actos multitudinarios de lágrima del minuto y luego soledad para las víctimas, tendrían que hacerse manifestaciones de protesta para denunciar el abandono en el que se encuentra mucha gente después de la bonita catarsis colectiva, que nos reafirma socialmente como excelentes seres humanos y luego a otra cosa.
Si fuera víctima de cualquier tipo de terrorismo, yo o alguien de mi entorno, lo más importante para mí sería que las administraciones me ofrecieran el acompañamiento y ayuda necesario para curar tanto física como psicológicamente mis heridas, que no me trataran como si fuera un formulario burocrático sino como un ser humano, que el respeto y la comprensión fueran de la mano de las prestaciones e indemnizaciones justas, no miserables, que necesitara para poder pasar página de la mejor manera posible. Que me rescataran como a la banca, generosamente sin recriminaciones y a fondo perdido por el bien de la sociedad, no de la economía. Las vidas se rompen y no es trabajo solo de las familias y amistades reconstruirlas, a muy mediterráneos que seamos. El estado con sus gobiernos y las decisiones de los mismos tiene una responsabilidad subsidiaria que debe cubrir con creces. Las víctimas no deben informarse, deben ser informadas, deben ser buscadas, reconocidas y resarcidas. Cuántas víctimas como en el caso de las represaliadas por el franquismo y el nazismo no han cobrado aquello que por ley les correspondía porque el estado no se molestó en informarlas, incluso cuando las indemnizaciones las pagaban otros estados. Aquí impera la cultura de si quieres algo ya vendrás a buscarlo como si se tratara de caridad, no de hacer cumplir la ley, pero luego te monto una manifestación de miles de personas para que veas lo buenos y solidarios que somos.
Todo esto viene al hilo de las convocatorias para recordar a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils, del postureo y el pastoreo, de las polémicas de si son actos por los que sufrieron las consecuencias de estos ataques no deben estar politizados, pero claro, esto lo dicen los políticos que no van a faltar en la foto porque más allá de sus cargos institucionales representan unas marcas que han estado en litigio durante todo el mes a costa de los eventos del 17-A. Y la guinda del pastel ha sido la disputa por la presencia del rey residual, ese que aquí gusta cada vez a menos gente, que viene con su currículum de puente de ventas de armas al país que patrocina terroristas. Monarquía que se sienta a cenar en las mesas de los que dicen combatir el terrorismo. Cinismo en estado puro que vale millones de dólares y euros, las vidas no importan.
Si fuera víctima me importaría bien poco quien va y quien no va a la manifestación oficial, respetaría a aquellos que no quieren que se convierta en un acto de apoyo al rey, ni al gobierno del estado, ni al de la Generalitat, ni al de l’Ajuntament de Barcelona. Quizá lo mejor es que lo hubieran organizado los implicados aquel día y que las administraciones hubieran puesto a su alcance los medios para hacerlo. Pero yo solo hablo en mi nombre no en el de las víctimas.
Tras los actos del 17-A.
No puedo sentir más que vergüenza ajena por lo sucedido hoy en Barcelona. Primero y notorio es que la ciudadanía no se ha visto llamada a participar en este homenaje, hecho que tendría que verse como un fracaso por parte de los organizadores. Una plaza Catalunya a medio aforo.
Dijeron que las protagonistas absolutas serían las víctimas y sus familias, pero eso no significa simplemente que encabecen una ofrenda floral, si luego los subes en un autobús mientras la comitiva política reclama toda la atención de los fotógrafos tapando a los servicios de emergencias que hicieron el trabajo aquel día. 
El rey con Pedrito y la corte de Madrid hace entrada triunfal en la plaza donde una claque con banderas españolas y sombreros a juego regalados por voluntarios de la caspa monárquica le ovacionan como torero en ruedo, pasándose a las víctimas por el arco del triunfo franquista. Los mismos que pedían a gritos y agresivamente que se quitara una pancarta de malvenida al monarca, que han increpado a los mossos escupiendo a las furgonas, que han quitado carteles a las personas que denunciaban los negocios de guerra del estado y la corona mientras les perseguían para agredirles. Los que han gritado a Gemma Nierga por su discurso en catalán. Ha sido lamentable que los familiares hayan estado oyendo consignas a favor de Felipe al grito de ¡No estás solo! como si fuera un acto de exaltación borbónica y no un acto de recuerdo a las víctimas. Unas familias que han sido utilizadas por su majestad haciéndose fotos y vídeos consolando a diestro y siniestro como en un teatrillo hipócrita. Familias la mayoría extranjeras, que ajenas al momento político que se vive en Catalunya, se habrán sentido encima reconfortadas y agradecidas por la cercanía real. Repugnante.
Triste que los mossos hayan quitado a personas que querían entrar a la plaza carteles de denuncia de los negocios reales, que hayan intentado descolgar la pancarta donde se le decía a Felipe que no era bienvenido en un edificio de titularidad privada aunque después hayan dicho que solo querían comprobar que estaba bien colgada.
El acto ha sido, en justicia, respetuoso y emotivo, tanto como la gente que ha decidido manifestarse silenciosamente por la Rambla bajo el lema “del pueblo y para el pueblo, no tenemos rey, no tenemos miedo”, que ha sido aplaudida por el público congregado en el mosaico de Miró.
Qué pena que un acto donde toda la polémica se decantó hacia la censura y la crítica a veces muy corrosiva al Govern de la Generalitat, a las asociaciones y colectivos por el derecho a decidir y por la independencia y a los republicanos en general haya sido al final un fiasco para aquellos que salieron a defender el pleito del estado y la corona y su derecho a la foto. Vaya, ahora toca escurrir el bulto, desde el ayuntamiento, a la delegación de gobierno, al gobierno, a la casa real, bueno los que tienen algo de decencia llevaran la vergüenza consigo, los que no, que ya sabemos quienes son seguramente estarán orgullosos del esperpento vivido hoy en Barcelona.

domingo, 12 de agosto de 2018

EL AGENTE NARANJA


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Lo de Ciudadanos es trágicamente esperpéntico y muy peligroso. Esta última semana se ha ido superando a si mismo en su imparable caminar sobre la senda del fascismo. Imparable porque sorprendentemente nada ni nadie lo detiene haga lo que haga, diga lo que diga. Muchos politólogos no estarían de acuerdo en definir a este partido, nacido para romper desde el odio y la impunidad, como fascista. Hay quien lo tilda de populista, de neoliberal, de derecha que coquetea con la extrema derecha, pero ese disfraz ya no engaña, ni tan siquiera su discurso errático de defender algo y lo contrario con la misma vehemencia abusando de la nula memoria de la gente. De rancio a progre, de progre a rancio. Ciudadanos no es más que una bandera y una lengua de imposición, nacionalismo falangista, vacuo, casposo y racista. Ciudadanos es un servicio de propaganda al más puro estilo nacionalsocialista, que con los medios de comunicación como altavoz y el Capital para su opaca financiación ha vendido una imagen de Catalunya totalmente distorsionada, que le ha servido para medrar en el estado español. Y aquí la culpa es tanto de quien vende como de quien compra un mensaje tan simplista y reduccionista. Patriotismo de pandereta y miedo a romper una España que nunca fue. Ahora ampliando su dañino discurso a señalar los peligros de migrantes y manteros vendiendo la expulsión como una solución mágica para los españolitos de bien.

La técnica hasta ahora de los que abogan por la república catalana ha sido en cierto modo ignorar su escalada violenta a todos los niveles, un incendio que creen controlado. Y es posible que los naranjas hayan tocado techo, que su mensaje anticatalanista no tenga más recorrido, que ya no sean los abanderados de los constitucionalistas en el Parlament dada la nueva coyuntura política en el estado español con PSOE y los Borrell de turno. Pero lo importante es que ellos lo entiendan y echen el freno y creo que están tan sumidos en su propia vorágine xenófoba y nacionalista española que se han quedado atrapados en ella. La única huída electoral posible es hacia adelante.

Entiendo que no hay que hacerles el juego en la calle, que no hay que caer en sus provocaciones porque es lo que necesitan desesperadamente para seguir vendiendo sus mentiras, pero desde el ámbito político y policial no se puede ignorar lo que está pasando porque es sumamente grave. Ciudadanos está creando comandos a lo camisas negras desde la falsa legitimidad que le da una resolución judicial, que han universalizado creando su propia jurisprudencia para amparar la toma de la justicia por su mano arrancando lazos y pancartas de espacios y edificios públicos con total gratuidad. Parapolicía política. Hay que recordar que la sentencia solo obliga al ayuntamiento de Sant Cugat a retirar una estelada, punto. Lo hacen armados con artilugios como pértigas con objetos cortantes en sus extremos, con cúter, cuchillos y otros, algunos con pasamontañas, en comandos nocturnos en un principio, ahora ya a cara descubierta y a plena luz del día. La formación naranja da cuartelillo a los que increpan y agreden a abuelas y abuelos, recientemente al padre de un reconocido humorista. No quiero pensar que eso lo hiciera un CDR, serían detenidos ipso facto y trasladados al TOP. Y el colmo del surrealismo faccioso es que Ciudadanos emite un comunicado a lo banda terrorista reivindicando la autoría del intento de robo de la pancarta que colgaba de la fachada del ayuntamiento de Reus.

En esta ciudad tarraconense hay un foco tóxico de Ciudadanos que se dedica a invadir los plenos y convertirlos en un espectáculo deplorable de banderas españolas y pancartas entre abucheos, risas y burlas. Tuve la ocasión de presenciarlo cuando la CUP de Reus presentó una moción con la petición de una calle para Cipriano Martos, torturado a manos de la Guardia Civil en agosto de 1973 y muerto en el hospital de Sant Joan de la localidad después de casi un mes de terribles sufrimientos. La falta de respeto hacia los amigos y familiares de las víctimas torturadas aquel verano fue doloroso y deleznable, de pie y dignos aguantamos estoicamente el espectáculo bochornoso de la ignorancia fascista. Vergüenza ajena. El alcalde que impidió que se llevaran la pancarta de apoyo a los presos políticos es el mismo que se comprometió en la presentación del libro del periodista Roger Mateos “El caso Cipriano Martos”, cuya lectura aconsejo encarecidamente,  a poner una placa conmemorativa de la vida de Cipriano en la calle en la que residió durante su breve estancia en Reus.

El Agente Naranja fue un arma devastadora de la guerra química que debe su nombre al color de los barriles donde era transportado. Ciudadanos, que por apropiarse hasta lo hizo del logotipo de una empresa, que ha ganado la demanda interpuesta contra la formación de los primos de Rivera sin que ésta haya tomado nota de la resolución de la Oficina Española de Patentes y Marcas, es un envase naranja de un producto que se propaga gracias a la química de su discurso primitivo y visceral. Ciudadanos es un herbicida para defoliar los valores democráticos y la convivencia que junto al combustible de la rabia de un grupo de resentidos, que van más allá del voto naranja y que se esconden en siglas de supuesta izquierda, de derecha y de extrema derecha convergentes en organizaciones como Sociedad Civil Catalana, pretenden devastar la Catalunya plural, pacífica, diversa, inclusiva, solidaria y de los derechos humanos con sus muros de intolerancia fascista. Y todo esto desde el victimismo y el cinismo de los cuadros de sus escuadras.

Se les llena la boca de democracia para escupir su nuevo lema: Orden y Seguridad. Ordnung und Sicherheit. Sigamos mirando para otro lado.



viernes, 3 de agosto de 2018

EL LABERINTO NACIONAL


Mi fallecido padre cuando veía una situación complicada nos decía: ¡muchacho, qué laberinto! daba igual el género del interlocutor, en esto mi padre seguía las instrucciones de la RAE, masculino para un roto y un descosido, lo hacía, como también solía decir “sin maldad ninguna”, pero su machismo tenía reconocimiento internacional. Mi padre era del 24 y a él no le hizo mella en este aspecto ninguna etapa histórica vivida en eso que llaman existencia. Su aspecto tampoco le ayudaba mucho al pobre, cuando llevaba a alguien a casa lo primero que me decían es: hay que ver como se parece tu padre a Franco, en lo físico, por lo demás solían decir que era un tipo muy simpático, pero claro, eran visitas de cortesía. Y la cuestión es que a pesar de su insatisfacción crónica, lo era, simpático, digo, no Franco. A él que le recordaran el parecido con el genocida no solía gustarle pues se creía muy de izquierdas, tanto, que si se enteraba que un familiar votaba al PP lo tachaba de la lista mientras exclamaba: ¡pobrecillo, será desgraciado!. Si ahora levantara la cabeza y viera a alguno de sus vástagos comunistas en los 70, votando a Ciudadanos, se volvía a morir. Este tema procuro no tratarlo delante de sus cenizas, con las que convivimos en el salón, porque tampoco es cuestión de que el hombre se convierta en polvo cabreado. Mi padre a los azules y a los naranjas no los llamaba por su nombre de pila empleaba el genérico fascistas, un clásico, que por desgracia nunca muere. Ahí hay que reconocerle que el hombre acertaba.
El sentido del humor paterno era un tanto del absurdo o surrealista, le venía de mi abuelo, que en las calurosas tardes de verano en Palma del Río, Córdoba, se sentaba en la puerta de la casa con un gorro, que en mi casa se bautizó como de Daniel Boone, o sea, de piel con cola y todo, a reírse de la gente que se reía de él. Creo que a su vez esto lo heredó de sus antecesores, no creo que fuera un efecto secundario de su paso por los batallones de esclavos del franquismo, donde la vida de un rojo no valía nada. Nuestro humor a veces puede no ser bien entendido, sobre todo cuando en los momentos más duros nos da por desplegarlo provocando incomodidad ajena, pero soltando lastre de la pesada carga que es vivir en esta mierda de estado. Quizá es que ahora no sabemos reírnos de la muerte y el dolor para sobrevivir.
Pero me estoy alejando del laberinto inicial. Hace nada, tuvimos que convivir con la idea de que no tenía que haber ni izquierdas, ni derechas, eso era decimonónico. Era la nueva política, morados y naranjas nadaban en esas aguas como pez sin historia, especialmente Ciudadanos que empezó definiéndose como centro izquierda antes de dar el salto nacional, vendiendo la marca como nueva cuando ya peinaba canas en Catalunya. En privado te decían, eso es lo que toca ahora, el caladero de voto está en un centro neutro propio de un tecnócrata pero con corazón, lo que algunos bautizaron como populismo, convertido en mantra por la vieja política. La República, bueno, ahora no toca … no es un tema que llame al voto, podremos, pero mañana, ya lo dice la tonada popular España mañana será republicana. Porque al final esto es tristemente un mercado donde el regateo acaba en pactos siempre de mínimos dentro del marco del 78. Así nos ha ido desde el 15-M, la represión campa por la falta de respeto a los derechos y libertades de los que siempre acaban pagando, porque a los que les sale gratis nunca han estado más contentos con la impunidad reinante.
Así el PSOE antes se reconocía a si mismo como centro izquierda y si les apretabas un poco te cantaban la Internacional con el puño a media asta. El PP también era centro, centro derecha si había que significarse, pero nunca extrema derecha, lo de su fundador fue un lapsus franquista. Teníamos un inmenso y extenso centro corrupto diana de la transversalidad recién llegada sin pecado original, que ésta identificaba como derecha e izquierda caduca, porque el centro inmaculado era ella, socialdemócrata si se le exigía más definición. Perdonad si resulta simplista. Pero ahora esto ha cambiado, mira por donde, el PP dice sin complejos que es de derechas con su Casado al frente, master del universo franquista, el del mejor PP de ADN nacionalcatólico, decidido a comerse a Vox, a Ciudadanos y a quien haga falta porque de esvástica a cruz todo le vale al personaje. Y el PSOE ahora se reivindica como la izquierda, la de verdad, la que va a sacar a Franco del Valle, porque Moncloa bien vale una exhumación, pero una solo y bueno, después de vacaciones, no hay que apurar tanto. Y qué pasa con los de la derecha y la izquierda ha muerto, pues que en este momento van a tener razón, si lo aplicamos al PP, lo de derecha les queda muy corto y  lo de la izquierda del PSOE es un deseo de algunos de sus votantes de buena fe. Y no me he olvidado de Izquierda Unida, antes satélite del PSOE, pues al formar parte de Podemos ya queda incluida en el relato. Es cierto que Podemos se identifica ahora más con la izquierda y con la derecha Ciudadanos, que ya se ha estrenado con nota en eso de la corrupción, porque los clásicos nunca mueren. Lo que tienen todos en común es que son muy y mucho españoles, como diría el registrador. Todos unos patriotas. Volvemos a tener un tablero político escorado alarmantemente y peligrosamente a la derecha más recalcitrante, sin una izquierda valiente que se organice y asuma la responsabilidad histórica de salvar al pueblo del fascismo de cada día. Y eso no se hace solo en el Parlamento, se hace en la calle.
Para votar en este laberinto en que unos dicen ser una cosa mientras son otra, a los que los ajenos también etiquetan en función de sus intereses y a los que no quieren ser etiquetados, los de a pie, que solo se alimentan de lo que ven por la tele, van a necesitar una brújula. De esta confusión resulta que los votantes de Ciudadanos piensan que votan izquierda a pesar de que el partido ya retiró de sus estatutos lo de socialismo democrático hace tiempo. De todas formas todo esto tiene relativa importancia porque cuando levantas la cabeza desde dentro del laberinto lo que ves es una inmensa bandera rojigualda como un holograma de esos que cambian con el movimiento, así la tela ondeante te ofrece lo mismo un águila que una corona, pero el hilo musical siempre es el mismo: ¡qué viva España!. Y si miras a vista de pájaro el laberinto verás correr a unos pocos buscando con desesperación la salida mientras el resto deambula complacido entre los muros franquistas que apuntalo la transición. 
Mi difunto padre contaba sonriente la anécdota de cuando se quedó colgando de la barandilla exterior del balcón de su tercer piso de altura siendo rescatado por mi madre, que por entonces tenía la fuerza de una heroína, porque aunque pequeño, al hombre había que levantarlo a peso. Explicaba lo sucedido ante el estupor del que le escuchaba. Decía que él en realidad no se cayó de la escalera mientras se peleaba con el toldo, sino que aquello fue una prueba de amor, para ver si su mujer le quería y le salvaba la vida. Pues hay cierto paralelismo entre la burla de mi padre y la clase política apoltronada, que te miente a la cara, te lo vende como acto de amor, compras sus falacias y desde el convencimiento de que te han vendido la moto se ríen de ti, sin que tenga puñetera gracia. Al menos con mi padre te reías tú también y aceptaba que le dijeras que no fue un acto de amor lo de mi madre, más bien un acto reflejo.