CONSTRUCTORES DE REPÚBLICAS 2013


Desde que este blog se puso en funcionamiento en 2007 y no por mérito del mismo, sino de la ciudadanía inteligente y harta de tanta represión social y económica, son muchos los republicanos que por fin salieron del armario, miles sus banderas ondeando allí donde la injusticia campa. Este republicanismo enarbola la ruptura democrática, la libertad, la justicia social, la laicidad, la educación y la sanidad pública, gratuita y de calidad, los derechos humanos y también el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Porque la solidaridad se construye desde la comprensión mutua y la lucha conjunta contra el enemigo común.

viernes, 15 de febrero de 2019

EL ACRE VÓMITO DE LA CULPA


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Quizá con estas palabras no vaya a aportar nada nuevo a lo que ya otros habrán argumentado, pero permitidme que me desahogue un poco, porque estoy de cinismo, oportunismo y electoralismo hasta los confines de la galaxia de la miseria humana. 

A vueltas con el Proceso, Kafka mediante, los presupuestos, la ultraderecha, según Carmena conservadores, amantes del formol de la momia de su padre espiritual. Ese que no hay quien exhume porque no para quieto, cosas del inventor del Movimiento, a pesar de que debería estar penando atado y bien atado eternamente a una cuneta. A vueltas, digo,  tengo que levantar la mano para preguntar algunas cosas.

¿Nos toman por estúpidos desde la izquierda, la de nombre y la que intenta serlo? Quizá más esta última, porque es la que se queda más desamparada ante la tempestad fascista que sopla fuerte, porque dejaron sembrar vientos a placer y no los del pueblo de Miguel. Creo que sí, nos toman por idiotas. Ahora vienen a decirnos que la culpa de todos los males del Reino de España es de los independentistas, que en su egoísmo burgués, nos han dejado sin unos presupuestos que venían a  alumbrar todos los hogares de esa gran nación indisoluble llamada España. Nunca una votación iba a traer tanto bienestar, atándose los perros con longanizas, pero no catalanas, por supuesto. Milagro.

 Ahora por culpa de la irresponsabilidad de los que quieren romper el reino y su estado del bienestar por cosillas sin importancia como el secuestro de la democracia y de los derechos humanos, el PSOE podrá tener alguna posibilidad de ganar unas elecciones avanzadas dejando a Podemos solo en el baile y sin orquesta. Porque aquí, si ha habido tacticismo, ha sido el del partido de Pedro. Con esta jugada se quita el lastre de la cuestión indepe, convenciendo al ala derecha de su parroquia y queda como un mártir de los presupuestos, convenciendo al ala izquierda, se libra del peso del juicio a los presos políticos catalanes y de un posible indulto siendo solo presidente en la cuerda floja por moción de censura a Rajoy. Así abre la puerta a Ciudadanos por si se harta de VOX, en el juego de la puta y la Ramoneta, véase en capítulos anteriores: Andalucía. Quien pierde más es Podemos y sus confluencias, que por su prolongada postura egipcia, mojándose lo justo para guardar el equilibrio sobre las aguas electorales, queda debilitado, tristemente, ante unas encuestas nada halagüeñas y con problemas internos, en tiempos en los que toca tomar partido.  Los que venían a romper los candados de la transición para asaltar los cielos, han mantenido un perfil más que bajo mientras la extrema derecha, que ya estaba, se fortalecía desacomplejadamente accediendo a escaños por la vía de las urnas. Y ahora tenemos las políticas de memoria en Andalucía, por dejación de algunas siglas, en manos de VOX. El lobo salivando ante las ovejas, que tienen a sus deudos enterrados en fosas más profundas que las excavadas en la tierra por sus asesinos.

Y al hilo de esta cuestión, no quiero callarme la profunda decepción que sentí cuando en los Goya se entregó un premio en Sevilla a un documental de Memoria y lo primero que se hizo fue a agradecer a los productores su financiación, ni una camiseta reivindicativa, ni unas palabras contundentes para denunciar lo de VOX, con una foto más propia de Hollywood que de activistas. Parece una anécdota,  pero dice mucho sobre el momento que estamos viviendo. Y en general ni una palabra para esa lepra para todo español de bien o que quiera seguir siendo considerado como tal, que es el tema catalán y su gobierno legítimo privado de libertad o en el exilio. Ni tan siquiera para raperos, tuiteros y otros personajes de mal vivir bajo el palio de nuestra santa Constitución.

Prueba de que no estamos preparados para lo que se nos viene encima es que andamos perdidos en lugares comunes, en el tú más y en tú tienes la culpa, en pensar que esto se soluciona solo con un barniz de progresía, bienintencionadas fotos con colectivos golpeados o marginados sin atreverse a plantar cara desde las trincheras, al raso de madrugadas heladas, a reformar con valentía las estructuras para erradicar el machismo, el racismo, la lgtibifobia, el fascismo, el neoliberalismo, la corrupción, la impunidad, el franquismo sociológico e incrustado en los diferentes poderes y administraciones, porque solo se cuentan votos, no soluciones a largo plazo. Y para eso hay que derribar un muro cimentado sólidamente sobre unas cloacas petrificadas como cemento armado sobre las que se alza el estado. Mientras tanto seguimos atomizándonos ante la satisfacción del enemigo.

¿Tenemos que permitir que vengan a darnos lecciones a golpe de blanco o negro en un maniqueísmo de guardería que espanta? Si hay que defender los derechos humanos no nos pongamos una pinza o una venda en los ojos para votar y si no se defienden se hace desde la madurez política argumentando tus limitaciones y no culpando a los demás de que no te salgan los números para librarte de la crítica o la decepción. Y no salir a la palestra como PNV dando clases de moral y altura política, mientras pacta con unos y con otros dejando tirados sus principios, porque ya perdieron el poder una vez en casa y eso duele, no quieren disolverse como CIU, sus homónimos catalanes. Mejor rey tuerto de una autonomía, que uno más en un país que solo imaginan en sus discursos, ahora ellos son los del seny. Como renunciar a ser esa llave de oro en un estado español que a ellos les deja vivir un poco mejor que a los demás sin que nadie les llame egoístas, aprovechados, burgueses de mierda, supremacistas, nazis, porque ellos si que saben venderse y no vienen a romper, vienen a negociar lo que a otros les está vetado.

¿Y hay que soportar el infantilismo de la acusación de ser facha porque se vota con PP y Ciudadanos? Veamos, esto ya es de traca, porque entonces cerremos los parlamentos, que se coincida en el sentido del voto no quiere decir que se haga por los mismos motivos, decir eso es rastrero e insulta nuestras inteligencias. Además esa prueba del algodón no la supera ningún grupo, en algún momento todos han coincidido con alguien votando con quien no tiene nada en común. Y si vamos más lejos y tiramos de memoria, algunos partidos coaligados en formaciones, que ahora tienen su mantra electoral en esa letanía, hicieron pinzas estatales y autonómicas con el PP, y si en su día se pudo entender que no lo hacían porque eran de derechas, que no vengan ahora a acusar a terceros de pecados que ellos han cometido. Todo esto es bastante deprimente.

Si la extrema derecha española, si ese fascismo patrio con aires trumpistas, se multiplica en el caldo de cultivo de la ignorancia y la maldad del lodazal del nacionalismo más rancio español es porque el antifascismo no está haciendo los deberes.

Cuando empecé con este blog jamás pensé en ver desfilando por nuestras calles la legión, la cabra, las banderas franquistas, las esvásticas, la Falange, oír los cánticos de Manolo Escobar mientras se pedía cárcel y muerte para políticos elegidos democráticamente tras pancartas sujetadas por PP, PSC, Ciutadans, Vox, SCC… ni que me arrojaran piedras y me escupieran por pedir libertad y defender los derechos humanos. Por cierto, el ayuntamiento de Barcelona cuando empezaron las primeras manifestaciones ultras no se opuso en nombre de la democracia diciendo que todo el mundo era bienvenido a la ciudad, hasta les han trepado por la fachada alegremente entre amenazas recogidas en el código penal. En la pluralidad no caben quienes vienen a defenestrarla, esto sucedía en Catalunya mientras se golpeaba a gente sin distinción de edad y sexo por llevar un lazo amarillo sin que nadie se rasgara las vestiduras. Que no acusen de forma tan grosera, que no hagan lo mismo que los fascistas de casta o de pacotilla, si tienen que ganar votos que lo hagan limpiamente y no se tiren al barrizal de la confusión interesada dejando a los pies de los caballos a quienes puede que sean más de izquierdas que ellos y están hartos de que les acusen de hacer el juego a la derecha porque se les ha engañado. Si son tan listos no tendrían que necesitar tener un tonto tan útil ¿no? Última pregunta, por ahora.

Por cierto Sra. Colau, si le pregunta usted al Papa, que dicen los crédulos que con Dios puede hablar, le dirá que quien les ha dejado con el culo al aire ha sido el PSOE, que con la aprobación de los presupuestos no habría podido quitarse el sambenito de ilegítimo y separatista, hit parade del trifachito.

Ahora, ante la nueva cita electoral el 28 de abril, en vez de despedazarnos entre los que pretendemos plantar cara al fascismo estaría bien fijar el foco sobre el enemigo y cada uno desde sus postulados, sin renuncias, atacar a la bestia para que no acabemos diluyéndonos entre disputas estériles en el ácido de su insaciable estómago. No quiero acabar siendo el detritus de sus pestilentes tripas y acabar de forma tan indigna sobre los muertos que lo dieron todo para que ahora en vez de llenar las calles de inteligencia sigamos matándola ante el televisor.

Sin miedo.

martes, 18 de diciembre de 2018

ESPAÑA PARAÍSO ULTRAVOX


Estoy abochornada y asqueada de vivir en este reino de miseria política que es España. En menos de un año se ha pasado de Guatemala a guatepeor, si es que era posible, del fundido a negro al abismo del fascismo consentido. Como batracio en cocción lenta hemos llegado hasta aquí pensando que estábamos disfrutando en un jacuzzi y no hirviéndonos en la olla franquista en una ebullición sin retorno. No salgo de mi asombro contemplando como el barco del mercado político se escora sin vergüenza ninguna hacia la extrema derecha porque nadie quiere ser lo suficientemente valiente para salir a explicar a los votantes que con la unidad de la patria, como tanque arrollador de los derechos de los pueblos, los colectivos y  las personas, no es que no se coma, es que es pan para la representación teatral de hoy y mucha hambre para la dictadura del mañana. Follow the Vox.
Ya hace un tiempo apagué la televisión, pero no puedo vivir en una burbuja y cuando contra mi voluntad los medios de desinformación de masas invaden mi espacio vital e intelectual, literalmente me pongo enferma. Esa corte de híbridos fascistasneoliberales o de progres de medio pelo con tertulianos, que lo mismo te opinan de Mali que de nouvelle cuisine o de Catalunya, como profetas de saldo con su autoadjudicada autoridad moral para juzgar y sentenciar, sin tener la mitad de las veces ni puta idea de lo que están hablando. Creo que todos respiraríamos mejor sin el formato tertulia hablodetodonosédenada mientras se crea opinión interesada a la sombra de los dictámenes empresariales compartidos o acatados, soldados o mercenarios informativos. Es vomitivo como contaminan la opinión pública, que como buena discípula de esos sacerdotes supremos creen estar en posesión de la verdad divina por tragarse todo lo que le echen, cultivándose un fanatismo de baja o alta intensidad, que es una bomba de relojería, que puede estallar en cualquier momento con consecuencias devastadoras. Vox es bueno y PP y Ciudadanos mejor.
Me da risa cuando desde los medios de esa España que no me interesa para nada, la del machismo nacionalcatólico a la del feminismo de salón pero machista en su casa y el trabajo. La de los que odian la diferencia a los que defienden la igualdad mientras se ríen de los mismos chistes que los que la odian. La de fachas orgullosos a la de los que se creen de izquierdas pero juegan al mismo juego que los que levantan el brazo mientras entonan el novio de la muerte. La de los que criminalizan la disidencia del discurso único a los que permiten la criminalización revistiéndola de única salida como garantía de la convivencia. Y la lista sigue. La de los que se cagan en nuestros muertos ridiculizando a quienes reivindican sus derechos y la de quienes dicen reivindicarlos pero sin que se molesten los que los tiraron a las cunetas. Esos medios al servicio del capital y del circo del enemigo útil como distracción de la podredumbre que nos asola, porque ¿qué hay más atractivo para la audiencia que un villano que quiere romper lo establecido?. Qué más da que lo que se ha puesto de moda venerar fuera impuesto por Franco o la sangrienta transición que bendijo reyes, príncipes y cardenales. No importa que los que pusieron los cimientos de este edificio decrépito y rojigualda en el que vivimos hoy, pagando una hipoteca a un interés que nos somete a la esclavitud, se esté cayendo a trozos. Siguen medrando los mismos mientras desmontan las pensiones, la sanidad y la educación pública, con hoy un discurso y mañana otro según se cotice el voto en los mentideros del reino. Al menos los fascistas escupen su odio sin esconderse y siempre en la misma dirección: contra las libertades, y no como otros según sople el viento. Esos medios de una España reaccionaria, de patria de pandereta, de corrupción y folklore casposo, de miedo inducido envuelto cínicamente en supuestos valores democráticos. Medios, poder tras los escaños, de los convencidos del mensaje bombardeado hasta la saciedad del enemigo violento a los hipócritas que lo bendicen a sabiendas de que en Dinamarca huele a flores comparado con el hedor que desprende el estado español. Medios, de los ultras a los tibios, escaparate de los políticos que no quieren ser expulsados de la liga de los necios destructivos, todos ellos caminando hacia el orden represivo y la coacción de palabra y obra para someter a los perplejos demócratas en extinción. Me atraganto con las lágrimas de la hilaridad cuando veo que ese enemigo a las puertas de la una, grande y libre es Catalunya, su Govern y su permisividad con la nueva kaleborroka, los violentos CDR, que están acabando ellos solitos con la convivencia y el estado de derecho por levantar unas barreras de la autopista, mientras los chalecos amarillos franceses han hecho recular a Macron por el uso de la fuerza sin que nadie se rasgue las vestiduras. Tendencia Vox.
Todo el mundo habla de los radicales independentistas y yo me pregunto dónde están, porque si son esos que en vez de movilizar a la gente para liberar a los presos la desmovilizan con acciones tan sangrientas como ayunos simbólicos me quedo perpleja. Ahora Torra es un genocida que invoca la guerra por decir que la vía a la independencia es la eslovena cuando no fue Eslovenia la que provocó los muertos. Sigamos victimizando a las víctimas porque llevaban sus pretensiones al aire provocando ira y represión. Quizá los peligrosos deben ser los de Esquerra que piden perdón hasta por respirar, que se ofenden pero siguen fieles el dictado de la vieja España. O puede que sea un frente independentista que perdido entre lo que quieren y lo que temen no se atreven más que a crear ruido mediático de confusión, no sé a estas alturas si fruto del vasallaje, de salvar sus posesiones y posiciones, o de la ineptitud más imperdonable. O de un Govern que permite que los mossos apaleen a diestro y siniestro a los antifascistas mientras protege a esa extrema derecha que quisiera barrernos a todos los rojos de la faz de la tierra, los mossos que un día son malhechores traidores y otros sufridos héroes que hay que salvar de la Catalunya perniciosa. Y todo eso pasa mientras los grandes titulares visualizan un enemigo indepe catalán enloquecido culpable de revelarse contra el amigo fascista mientras ni en letra pequeña se puede leer nada de las cientos de agresiones registradas en Catalunya por parte del fascismo español. Silencio cómplice y desgarrador, porque hoy el dedo acusador señala a unos, pero mañana puede ser otro el acusado de odiar, incendiar y golpear la democracia, como ya ha pasado muchas veces cuando mirábamos para otro lado porque aquello no iba con nosotros. Vox acusa.
El pecado original no lo busquéis en Catalunya, la manzana fue mordida porque se le prometió el paraíso para luego ser expulsada a la vil realidad, la de la España de la Reconquista y la Conquista. La serpiente resultó ser un estado bipartidista que puso el franquismo bajo la alfombra constitucional para no tener que sacudírselo para siempre, pues no podían tirar piedras contra su propio tejado. Con el multipartidismo increíblemente llegó lo peor, pues del bipartidismo pútrido del que venían a salvarnos estamos llegando al discurso actual que a veces es tan transversal como aterrador, y de la criminalización de la protesta al partido único hay un paso y no habrá más culpable que un arco parlamentario sumiso. Cuando se instala el miedo, las libertades pasan a ser historia, esa que se repite porque se sigue sin querer aprender de ella, ya sea por estupidez, por pasotismo o porque simplemente siguen siendo los mismos los que la escriben y también quienes la leen como un Best Seller. Vox si tiene quien le escriba.
Y a este paso nos tendremos que ver como aquel maestro de las lenguas de las mariposas, apedreado por ese terror ciego, incluso por aquellos con los que compartimos algún día luchas, mientras los verdugos de siempre se reirán satisfechos. Vox pide taxis y PP y Ciudadanos ... hasta el PSOE no va en transporte público.
21-D: celebrar un consejo de ministros protegido por mil policías pagados por todos nosotros para demostrar que Catalunya es España, aunque haya varios millones de catalanas y catalanes que nunca más volverán a ser españoles a pesar de lo que ponga en su DNI. Desde lo de Andalucía Vox es tendencia, varones pidiendo ilegalizaciones para no perder sus sillones.

jueves, 6 de septiembre de 2018

REVOLUCIONES CON CITA PREVIA.




Cuando quieres cambiar cualquier cosa, a pequeña que sea, buscando algo mejor en contra de lo establecido se produce una revolución aunque sea en miniatura. No siempre puede hacerse aprovechando los huecos del sistema, que te impone la injusticia en sus múltiples caras, a veces hay que correr el riesgo de saltarse la ley para obtener justicia. Los avances en materia social por desgracia no han venido envueltos en una urna, ni en papel de celofán, han sido forzados e incluso impuestos contra la opresión y la tiranía. Mejoras y ventajas que solo cuestionan quienes hipócritamente defienden el modelo neoliberal, pero que acuden a los amorosos brazos de los estados cuando les sube la fiebre de su ambición ciega y no pueden sostenerse sobre sus cuerpos corruptos.

A la vista de las últimas noticias sobre el llamado Procés creo que este no es un país para revoluciones desde arriba empujadas desde abajo, puesto que los que se hallan en el vértice de la pirámide política no siempre tienen el valor y la determinación para llegar al final del camino y cómo no, tratándose de Catalunya, lo disfrazan de seny y de consenso, porque han descubierto que las revoluciones a coste 0 no existen. Mientras, el pueblo que marcó la senda paga el precio de la candidez,  de la  ignorancia o de la cobardía de cierta clase política.

Siempre he defendido el Procés como un proceso revolucionario desde abajo para derrocar el franquismo que corroe las estructuras del estado español. Ahora somos muchos más los que en Catalunya compartimos que Franco no es que esté vivo, es que ordena y manda desde su mausoleo a través de los convencidos y de los que aun le tienen miedo. Esto no es una anécdota, es más bien lo cotidiano. Lo hace cómodamente instalado en el mastodóntico edificio construido por esclavos defensores de la República, mientras los descendientes de los antifascistas represaliados seguimos pagando las costosas reparaciones de las goteras. Mientras tanto un Pedro caprichoso deshoja la margarita del futuro del esperpento franquista, que algunos quieren vender como escenario de la reconciliación nacional. Así el fascismo español camuflado de democracia en siglas ladronas sigue rigiendo nuestros destinos universalmente aceptado por demasiados súbditos, que no son conscientes de que la podredumbre del sistema viene de no haber saneado y seccionado lo putrefacto con el bisturí de la ruptura democrática.

Ahora se ve que la materialización de la República necesita de los permisos y bendiciones, que nunca le serán concedidos, de quienes conforman el estatus quo de la política vivendi en las españas. Ya no valen las victorias en las urnas porque la aritmética es elásticamente interpretable, ahora no hay suficiente quórum social y se hizo la luz con la llegada del verano, aunque ya se les veía transitar por la sumisión antes de las elecciones del 21-D. Cuando llega el momento de la verdad, que en estos últimos meses se han dado muchos y variados, no ha habido valentía para asumir la responsabilidad que se les había otorgado escudándose en la protección de un pueblo, que les votó precisamente para llevar a buen puerto sus reivindicaciones desde su mayoría de edad.

Si para hacer una revolución democrática que ponga en jaque al régimen monárquico parto de un golpe de estado allá por julio de 1936, una revolución que sea punta de lanza de la democratización del estado español en forma de república, hay que pedir cita previa a quienes te niegan el pan y la sal, bajémonos todos de ese tren y cojamos otro con fogoneros dispuestos a respirar hollín.

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas que secunden la escrupulosa defensa de los derechos humanos y de las libertades, porque hay momentos para soñar revoluciones y otros para arriesgarse a hacerlas realidad.

Ahora quieren volver al modus soñemos que algún día será posible, pero acompañados de quienes han sido artífices de la traición al pueblo de Catalunya desde su triste patriotismo en defensa de la unidad de una España ya inexistente. De ese imperio que ya se lloró en 1898 y cuyo orgullo vacuo se sigue reclamando desde las tonadillas más casposas de los que apadrinaron el 155 y negaron a los presos políticos, bailadores al son que les toca la columna vertebral del Estado. También acompañados de los de hoy sí y mañana no, veletas giratorias al viento de las encuestas. Porque se ve que ahora toca ensanchar horizontes aunque sean lejanos, aunque sean espejismos fruto de la desolación en el desierto del coraje.

Si lo que nos queda es un Govern para ser tutelados y llamados al orden vía intervención cuando estimen oportuno los constitucionalistas, esos que tanto mancillan su libro sagrado.  Si no se ve más salida que firmar las capitulaciones y volver a la senda de lo que dicten los que secuestran la democracia y la justicia, pues que salgan a cara descubierta y lo digan claramente. Sin subterfugios, sin excusas, con toda la verdad por delante, renunciando a la República ahora y asumiendo un más que posible coste electoral. Y si les queda dignidad y palabra, que nos dejen decidir, sin chantajes emocionales, sin tanto teatro.

Hay trenes que pasan pocas veces en la historia y aun menos maquinistas heroicos que asuman la responsabilidad de llevar a cabo los designios de los pueblos humillados. Por eso capitular en nombre de quienes no quieren hacerlo, rendirse sin admitirlo con valentía, sin llamar a las cosas por su nombre como si el patio electoral fuera una guardería, es un verdadero insulto a quienes un Uno de octubre se emanciparon como defensores de la democracia anteponiendo sus propios cuerpos para defender urnas y votos de los golpes del poder perpetuo. Menos cantos de sirena y más verdades aunque duelan, pero sin insultar, no somos estúpidos.

A veces cuando se ha perdido tanto, el único camino para avanzar es recuperarlo luchando por ello, no arrodillarse ante quien te lo roba todo. Si cuando tiendes la mano te escupen a la cara porque te menosprecian o te minusvaloran,  sino te ven como a un interlocutor sino como a un vencido, no es el momento de pedir día y hora para decir basta. Y de eso sabemos mucho los que todavía arrastramos el estigma de perdedores pero no nos resignamos a agachar la cabeza.

Feliz Diada a todas y todos, este año compartida con 600 antidisturbios llegados desde diferentes punto del estado español.

Por las repúblicas, las perdidas, las soñadas y las que debemos conquistar.

Llibertat preses i presos polítics.




sábado, 18 de agosto de 2018

17-A UN AÑO DESPUÉS.


Previa actos 17-A.
Reconozco que yo soy un poco rara avis para los tiempos impúdicos que vivimos en el gran circo aparador de las redes sociales, deben ser cosas de la edad. No soy muy dada a compartir públicamente asuntos personales si con ello no estoy haciendo denuncia política o social. Por eso no soy muy partidaria de los homenajes fotográficos con autoridades y adláteres varios, que son coyunturales, puede que no malintencionados, pero tampoco altruistas y gratuitos.
Francamente soy de la opinión de que cuando hay una tragedia, del tipo que sea, más que actos multitudinarios de lágrima del minuto y luego soledad para las víctimas, tendrían que hacerse manifestaciones de protesta para denunciar el abandono en el que se encuentra mucha gente después de la bonita catarsis colectiva, que nos reafirma socialmente como excelentes seres humanos y luego a otra cosa.
Si fuera víctima de cualquier tipo de terrorismo, yo o alguien de mi entorno, lo más importante para mí sería que las administraciones me ofrecieran el acompañamiento y ayuda necesario para curar tanto física como psicológicamente mis heridas, que no me trataran como si fuera un formulario burocrático sino como un ser humano, que el respeto y la comprensión fueran de la mano de las prestaciones e indemnizaciones justas, no miserables, que necesitara para poder pasar página de la mejor manera posible. Que me rescataran como a la banca, generosamente sin recriminaciones y a fondo perdido por el bien de la sociedad, no de la economía. Las vidas se rompen y no es trabajo solo de las familias y amistades reconstruirlas, a muy mediterráneos que seamos. El estado con sus gobiernos y las decisiones de los mismos tiene una responsabilidad subsidiaria que debe cubrir con creces. Las víctimas no deben informarse, deben ser informadas, deben ser buscadas, reconocidas y resarcidas. Cuántas víctimas como en el caso de las represaliadas por el franquismo y el nazismo no han cobrado aquello que por ley les correspondía porque el estado no se molestó en informarlas, incluso cuando las indemnizaciones las pagaban otros estados. Aquí impera la cultura de si quieres algo ya vendrás a buscarlo como si se tratara de caridad, no de hacer cumplir la ley, pero luego te monto una manifestación de miles de personas para que veas lo buenos y solidarios que somos.
Todo esto viene al hilo de las convocatorias para recordar a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils, del postureo y el pastoreo, de las polémicas de si son actos por los que sufrieron las consecuencias de estos ataques no deben estar politizados, pero claro, esto lo dicen los políticos que no van a faltar en la foto porque más allá de sus cargos institucionales representan unas marcas que han estado en litigio durante todo el mes a costa de los eventos del 17-A. Y la guinda del pastel ha sido la disputa por la presencia del rey residual, ese que aquí gusta cada vez a menos gente, que viene con su currículum de puente de ventas de armas al país que patrocina terroristas. Monarquía que se sienta a cenar en las mesas de los que dicen combatir el terrorismo. Cinismo en estado puro que vale millones de dólares y euros, las vidas no importan.
Si fuera víctima me importaría bien poco quien va y quien no va a la manifestación oficial, respetaría a aquellos que no quieren que se convierta en un acto de apoyo al rey, ni al gobierno del estado, ni al de la Generalitat, ni al de l’Ajuntament de Barcelona. Quizá lo mejor es que lo hubieran organizado los implicados aquel día y que las administraciones hubieran puesto a su alcance los medios para hacerlo. Pero yo solo hablo en mi nombre no en el de las víctimas.
Tras los actos del 17-A.
No puedo sentir más que vergüenza ajena por lo sucedido hoy en Barcelona. Primero y notorio es que la ciudadanía no se ha visto llamada a participar en este homenaje, hecho que tendría que verse como un fracaso por parte de los organizadores. Una plaza Catalunya a medio aforo.
Dijeron que las protagonistas absolutas serían las víctimas y sus familias, pero eso no significa simplemente que encabecen una ofrenda floral, si luego los subes en un autobús mientras la comitiva política reclama toda la atención de los fotógrafos tapando a los servicios de emergencias que hicieron el trabajo aquel día. 
El rey con Pedrito y la corte de Madrid hace entrada triunfal en la plaza donde una claque con banderas españolas y sombreros a juego regalados por voluntarios de la caspa monárquica le ovacionan como torero en ruedo, pasándose a las víctimas por el arco del triunfo franquista. Los mismos que pedían a gritos y agresivamente que se quitara una pancarta de malvenida al monarca, que han increpado a los mossos escupiendo a las furgonas, que han quitado carteles a las personas que denunciaban los negocios de guerra del estado y la corona mientras les perseguían para agredirles. Los que han gritado a Gemma Nierga por su discurso en catalán. Ha sido lamentable que los familiares hayan estado oyendo consignas a favor de Felipe al grito de ¡No estás solo! como si fuera un acto de exaltación borbónica y no un acto de recuerdo a las víctimas. Unas familias que han sido utilizadas por su majestad haciéndose fotos y vídeos consolando a diestro y siniestro como en un teatrillo hipócrita. Familias la mayoría extranjeras, que ajenas al momento político que se vive en Catalunya, se habrán sentido encima reconfortadas y agradecidas por la cercanía real. Repugnante.
Triste que los mossos hayan quitado a personas que querían entrar a la plaza carteles de denuncia de los negocios reales, que hayan intentado descolgar la pancarta donde se le decía a Felipe que no era bienvenido en un edificio de titularidad privada aunque después hayan dicho que solo querían comprobar que estaba bien colgada.
El acto ha sido, en justicia, respetuoso y emotivo, tanto como la gente que ha decidido manifestarse silenciosamente por la Rambla bajo el lema “del pueblo y para el pueblo, no tenemos rey, no tenemos miedo”, que ha sido aplaudida por el público congregado en el mosaico de Miró.
Qué pena que un acto donde toda la polémica se decantó hacia la censura y la crítica a veces muy corrosiva al Govern de la Generalitat, a las asociaciones y colectivos por el derecho a decidir y por la independencia y a los republicanos en general haya sido al final un fiasco para aquellos que salieron a defender el pleito del estado y la corona y su derecho a la foto. Vaya, ahora toca escurrir el bulto, desde el ayuntamiento, a la delegación de gobierno, al gobierno, a la casa real, bueno los que tienen algo de decencia llevaran la vergüenza consigo, los que no, que ya sabemos quienes son seguramente estarán orgullosos del esperpento vivido hoy en Barcelona.

domingo, 12 de agosto de 2018

EL AGENTE NARANJA


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Lo de Ciudadanos es trágicamente esperpéntico y muy peligroso. Esta última semana se ha ido superando a si mismo en su imparable caminar sobre la senda del fascismo. Imparable porque sorprendentemente nada ni nadie lo detiene haga lo que haga, diga lo que diga. Muchos politólogos no estarían de acuerdo en definir a este partido, nacido para romper desde el odio y la impunidad, como fascista. Hay quien lo tilda de populista, de neoliberal, de derecha que coquetea con la extrema derecha, pero ese disfraz ya no engaña, ni tan siquiera su discurso errático de defender algo y lo contrario con la misma vehemencia abusando de la nula memoria de la gente. De rancio a progre, de progre a rancio. Ciudadanos no es más que una bandera y una lengua de imposición, nacionalismo falangista, vacuo, casposo y racista. Ciudadanos es un servicio de propaganda al más puro estilo nacionalsocialista, que con los medios de comunicación como altavoz y el Capital para su opaca financiación ha vendido una imagen de Catalunya totalmente distorsionada, que le ha servido para medrar en el estado español. Y aquí la culpa es tanto de quien vende como de quien compra un mensaje tan simplista y reduccionista. Patriotismo de pandereta y miedo a romper una España que nunca fue. Ahora ampliando su dañino discurso a señalar los peligros de migrantes y manteros vendiendo la expulsión como una solución mágica para los españolitos de bien.

La técnica hasta ahora de los que abogan por la república catalana ha sido en cierto modo ignorar su escalada violenta a todos los niveles, un incendio que creen controlado. Y es posible que los naranjas hayan tocado techo, que su mensaje anticatalanista no tenga más recorrido, que ya no sean los abanderados de los constitucionalistas en el Parlament dada la nueva coyuntura política en el estado español con PSOE y los Borrell de turno. Pero lo importante es que ellos lo entiendan y echen el freno y creo que están tan sumidos en su propia vorágine xenófoba y nacionalista española que se han quedado atrapados en ella. La única huída electoral posible es hacia adelante.

Entiendo que no hay que hacerles el juego en la calle, que no hay que caer en sus provocaciones porque es lo que necesitan desesperadamente para seguir vendiendo sus mentiras, pero desde el ámbito político y policial no se puede ignorar lo que está pasando porque es sumamente grave. Ciudadanos está creando comandos a lo camisas negras desde la falsa legitimidad que le da una resolución judicial, que han universalizado creando su propia jurisprudencia para amparar la toma de la justicia por su mano arrancando lazos y pancartas de espacios y edificios públicos con total gratuidad. Parapolicía política. Hay que recordar que la sentencia solo obliga al ayuntamiento de Sant Cugat a retirar una estelada, punto. Lo hacen armados con artilugios como pértigas con objetos cortantes en sus extremos, con cúter, cuchillos y otros, algunos con pasamontañas, en comandos nocturnos en un principio, ahora ya a cara descubierta y a plena luz del día. La formación naranja da cuartelillo a los que increpan y agreden a abuelas y abuelos, recientemente al padre de un reconocido humorista. No quiero pensar que eso lo hiciera un CDR, serían detenidos ipso facto y trasladados al TOP. Y el colmo del surrealismo faccioso es que Ciudadanos emite un comunicado a lo banda terrorista reivindicando la autoría del intento de robo de la pancarta que colgaba de la fachada del ayuntamiento de Reus.

En esta ciudad tarraconense hay un foco tóxico de Ciudadanos que se dedica a invadir los plenos y convertirlos en un espectáculo deplorable de banderas españolas y pancartas entre abucheos, risas y burlas. Tuve la ocasión de presenciarlo cuando la CUP de Reus presentó una moción con la petición de una calle para Cipriano Martos, torturado a manos de la Guardia Civil en agosto de 1973 y muerto en el hospital de Sant Joan de la localidad después de casi un mes de terribles sufrimientos. La falta de respeto hacia los amigos y familiares de las víctimas torturadas aquel verano fue doloroso y deleznable, de pie y dignos aguantamos estoicamente el espectáculo bochornoso de la ignorancia fascista. Vergüenza ajena. El alcalde que impidió que se llevaran la pancarta de apoyo a los presos políticos es el mismo que se comprometió en la presentación del libro del periodista Roger Mateos “El caso Cipriano Martos”, cuya lectura aconsejo encarecidamente,  a poner una placa conmemorativa de la vida de Cipriano en la calle en la que residió durante su breve estancia en Reus.

El Agente Naranja fue un arma devastadora de la guerra química que debe su nombre al color de los barriles donde era transportado. Ciudadanos, que por apropiarse hasta lo hizo del logotipo de una empresa, que ha ganado la demanda interpuesta contra la formación de los primos de Rivera sin que ésta haya tomado nota de la resolución de la Oficina Española de Patentes y Marcas, es un envase naranja de un producto que se propaga gracias a la química de su discurso primitivo y visceral. Ciudadanos es un herbicida para defoliar los valores democráticos y la convivencia que junto al combustible de la rabia de un grupo de resentidos, que van más allá del voto naranja y que se esconden en siglas de supuesta izquierda, de derecha y de extrema derecha convergentes en organizaciones como Sociedad Civil Catalana, pretenden devastar la Catalunya plural, pacífica, diversa, inclusiva, solidaria y de los derechos humanos con sus muros de intolerancia fascista. Y todo esto desde el victimismo y el cinismo de los cuadros de sus escuadras.

Se les llena la boca de democracia para escupir su nuevo lema: Orden y Seguridad. Ordnung und Sicherheit. Sigamos mirando para otro lado.