CONSTRUCTORES DE REPÚBLICAS 2013


Desde que este blog se puso en funcionamiento en 2007 y no por mérito del mismo, sino de la ciudadanía inteligente y harta de tanta represión social y económica, son muchos los republicanos que por fin salieron del armario, miles sus banderas ondeando allí donde la injusticia campa. Este republicanismo enarbola la ruptura democrática, la libertad, la justicia social, la laicidad, la educación y la sanidad pública, gratuita y de calidad, los derechos humanos y también el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Porque la solidaridad se construye desde la comprensión mutua y la lucha conjunta contra el enemigo común.

lunes, 2 de septiembre de 2019

El estado del reino de la dictadura.



Es lamentable que en el Reino de España cuando consultas el Boletín Oficial del Estado al buscar las medallas pensionadas del franquismo a sus verdugos, algunos siguen cobrándolas todavía, te aparezca como período histórico para realizar la búsqueda el escueto título "Francisco Franco". Es insultante. Ni dictadura, ni régimen franquista, no, Francisco Franco, sin ninguna connotación más, porque en este estado el negacionismo es el pan de cada día. En un estado donde se publica en este mismo Boletín Oficial del Estado los nombres con errores de los deportados a los campos nazis en un listado incompleto, 74 años después de la liberación de Mauthausen, y  se sigue obviando que todavía no se les ha devuelto la nacionalidad a todos ellos, es muy triste. En un reino donde una ministra se permite decir que España liberó París, cuando fueron soldados antifascistas defensores de la legalidad republicana, que aquella España no reconocía, los que pasearon la bandera tricolor por París o la rojinegra, es indignante. Es falsear la historia, puesto que aquella España luchó al lado del fascismo internacional enviando a la División Azul a combatir junto al ejército alemán. Falsear y censurar, escondiendo la bandera legal y legítima de una República que yace en las cunetas y vive en los herederos de los que alimentan la tierra con su sangre roja. Censurar y recortar hasta el más vulnerador de los ridículos, como seccionar la bandera republicana de una viñeta de la magnífica obra de Paco Roca "Los surcos del azar" a provecho de la señora ministra y su gobierno, en su interés por tergiversar la historia y la memoria a favor de sus tesis revisionistas. Una ministra abucheada en París por aquellos entre los que pensaba darse un baño de mansa masa exiliada, al grito de "España mañana será republicana", ese fue el precio pagado por su ignorante soberbia. Qué se puede esperar de un gobierno que se pasea por los templos antifascistas con  su bandera oficial y sus flores rojigualdas a mayor gloria de su invento España Global, una máquina de propaganda uniformadora de la pluralidad del estado. Un costoso instrumento, a cargo de los súbditos contribuyentes, para decir al mundo que este reino es una democracia perfecta como prueba del nueve de que no lo es, estulticia marca España. 
Un estado donde los políticos sacan a sus muertos antifascistas como escudos oportunistas, a pesar de que legislan a favor de la protección de los golpistas, los de verdad. Todos tienen un abuelo o un tío que luchó por la libertad y/o murió por ella, una historia pasada que no merece ni un capítulo decente en los libros de las criaturas, que sí son adoctrinadas en el capitalismo amnésico, para ser fagocitados por el sistema sin que nadie se rasgue las vestiduras. Todo en nombre de la reconciliación, la misma que representa el Valle de los Caídos, donde los huesos de los republicanos son vejados cada día con flores frescas y misas franquistas para su asesino y captor, con el que comparten forzosamente una monstruosa tumba. Esa que sus hermanos antifascistas tuvieron que excavar como esclavos de la dictadura y de las empresas, que hoy en día siguen haciendo negocio gracias a la desmemoria inoculada, desde los medios que controlan, en una sociedad que ignora que el franquismo no ha muerto.
En un reino donde la impunidad protege a los represores, un reino forjado y forzado por el dictador, que cambió superficialmente para que nada cambiara en sus estructuras profundas. En ese reino que se ampara en leyes como la ley de Amnistía contrarias a los derechos humanos, esos que deben ser los pilares de cualquier democracia. Un reino que sigue perpetuando modelos de recortes de derechos y libertades en el caldo de cultivo de un fascismo que crece a pasos agigantados. En un reino donde el estado permite que la ultraderecha, que se cocina con todos los ingredientes clásicos: patriotismo vacuo, racismo, machismo, lgtbifobia, falsa seguridad, mentiras repetidas mil veces, entre peligrosas soflamas nos retrotraiga a tiempos de brazo en alto cara el sol. En ese reino, no se puede hablar de democracia, menos mientras los propagadores de la extrema derecha viven sin miedo, en esa misma impunidad que protegió a sus predecesores, insultando y agrediendo, ahora desde los escaños que pagamos todos.  Mientras tanto, siguen en la cárcel los chicos de Altsasu, antifascistas, sindicalistas o los que siguieron el mandato de sus votantes, mientras permanecen en el exilio votados, raperos y activistas, mientras las multas de la ley mordaza siguen coartando la opinión y las protestas amparadas por el derecho a huelga o manifestación. En ese reino que es el Reino de España solo se puede sentir vergüenza, el orgullo, el honor y la gloria está en los desaparecidos bajo tierra o sepultado en silencio y falsedad.
Si callas otorgas.

domingo, 24 de marzo de 2019

MENTIRAS A PALOS


Esta semana hemos asistido a una clase de interpretación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado digna de un vodevil malo. Se han retratado a si mismos como damisela de folletín del XIX asustada ante un villano de libro, solo que en esta ocasión el malvado era una abuela o una niña con mirada de odio. Se ve que la gente que el 1 de Octubre fue a realizar un acto democrático con total normalidad en medio de la excepcionalidad marcada por el gobierno Rajoy estaba poseída por el maligno. Uno tras otro han ido sumando declaraciones que el tribunal no ha dejado contrastar con los vídeos que podrían haber demostrado la farsa, porque no le ha salido de la toga a Marchena. De haberse proyectado los vídeos se hubiera visto entonces que si alguien odió empleando una violencia desproporcionada, de forma prepotente y abusiva fueron los plañideros.

Durante todo este juicio se ha podido comprobar que para seguirlo al minuto hay que tener un estómago a prueba de bombas, unos nervios de acero, la flema de un británico clásico y una brújula para no perderte mientras maldices delante del televisor llevándote las manos a la cabeza. La mentira impune, el esperpento de los pobres servidores de la ley aterrorizados ante murallas humanas viles e iracundas, las y los letrados de la administración de justicia llorando ante el miedo a ser devorados por unas masas cantoras con claveles y carteles en la mano, ha sido un espectáculo deleznable. El cenit llegó con la comparación de un número que explicó que lo que vivieron esos días en Catalunya, señoras y señores uniformados como castillos, fue como las experiencias que cuentan los veteranos de los inicios del conflicto vasco. Como twitter es muy afilado, el personal empezó a hacer cuentas y quedaron horrorizadas las personas que luchan por las pensiones ante el drama de esos pobres beneméritos obligados a jubilarse más allá de los 70 años. Pero ante las defensas admitieron que los únicos que iban armados eran ellos, que no se lesionó a ningún policía ni guardia civil, pero que su orgullo quedó dañado, ya se sabe que una mala palabra ofende más que un golpe y el estrés postraumático que sufren por culpa de insultos y visiones de esteladas necesitará años de sesiones de psiquiatra.

Para estrés el que sufrió el pueblo de Catalunya que fue a votar, las personas que recibieron de los uniformados la caricia de sus gritos, de sus insultos, de sus porras, sus botas y sus escudos, las que vivieron en tensión toda la jornada defendiendo sus colegios democrática y pacíficamente mientras veían imágenes indigeribles. Personas que convirtieron ese día en historia democrática con un acto de desobediencia civil multitudinario, solidario, emotivo, valiente propio de un pueblo insumiso ante el despotismo y la intolerancia de los comportamientos totalitarios de un estado, que solo sabe usar la fuerza como argumento. La gran diferencia es que unos llevan ciertas situaciones en su empleo y sueldo y la ciudadanía no, lo único que espera ésta es un comportamiento digno del funcionariado a quien paga su salario.

La pregunta siguiente es si esas personas que salieron a saludar a los balcones de sus hoteles pistola en mano, que corrieron por las calles de pueblos golpeando a diestro y siniestro, que gritaban con cara descompuesta dejadnos actuar o el a por ellos, esas pobres víctimas de desalmados votantes, cómo podrán cumplir su deber cuando lo que tengan delante sean peligrosos y sanguinarios delincuentes armados si la tercera edad con caras de odio nunca vistas les aterroriza.

Lo más triste y grave es la descontextualización de todo lo que se ha llevado a juicio en relación a las personas que fueron a apoyar sus instituciones, a mostrar su descontento con los registros e incautaciones de material, el registro sin orden judicial de la sede de la CUP, la defensa de su derecho a votar sí o no a la independencia de Catalunya en un referéndum, acto ya despenalizado. Como si la situación que se vivió a partir de septiembre de 2017 hubiera surgido de la nada, como si no fuera una concatenación de negativas e intervencionismo del estado en una sociedad acostumbrada a protestar y a defender sus derechos. No se levantó la gente una mañana hasta la coronilla de aguantar tanta humillación sin argumentos que avalaran su hartazgo, armada con flores para la policía. Y francamente como ya he dicho en más ocasiones no era una cuestión de independencia, gente nada sospechosa de independentista se echó a la calle el día 20 a defender la autonomía y sus instituciones. Era una cuestión de no dependencia de un régimen coronado con un déficit democrático alarmante, que fija sus objetivos en la disidencia de todo gremio a golpe de mazo de sala de injusticia. Veníamos de mordazas, titiriteros, manadas, de Altsasus, de raperos, de tuiteros…. y vamos a la total criminalización del ejercicio de la radical democracia, que avalan los derechos humanos. Y ahí pillamos todas y todos, tarde o temprano, lo digo para las y los que piensan que esto no va con ellas y ellos.

Y para que no me acusen de abominar unos cuerpos policiales concretos solo por llevar la bandera española en sus uniformes, voy a dedicar unas líneas a los Mossos d'Esquadra. Acusados de delincuentes independentistas, cuestión ya desacreditada por Trapero, que hasta tenía un plan elaborado de motu propio para detener al Govern elegido democráticamente antes de que se lo solicitara ningún juzgado. Una policía de Catalunya que es más bien “en” que “de” que recibe órdenes del estado español y que se afana en cumplirlas con gran celo, como se ha demostrado este viernes entrando en más de dos mil colegios en horario lectivo en busca del lazo amarillo perdido, rebuscando en los cajones y armarios de los profesores, quitando hasta lazos morados del 8 de marzo y comentando en algunos colegios que había mucho color amarillo porque habían colgadas en un pasillo unas bombillas de cartulina. Lo nunca visto, policía en los centros de primaria con sus uniformes enseñando a los niños que la libertad es algo que se pisa por la fuerza. Pero teniendo en cuenta que en los stands de educación está el ejército todo cobra más sinsentido. Una policía catalana que protege con celo los chiringuitos de los fascistas, que pueden tirar mandos del cuerpo por el suelo mientras los de la ultraderecha quitan pancartas de las fachadas de los edificios públicos a insulto pelado entre burlas sin que acaben detenidos. Eso me lleva a la conclusión de que los Mossos son más fuertes que otros cuerpos policiales, que no pueden digerir sentirse despreciados, lo deduzco después de todo lo que han soportado de la extrema derecha, escupitajos incluidos, sin soltar ni una lágrima. Después de lo bien que los uniformados han tratado a la chusma de la una, grande y libre, deberían tener el corazón partido por su desdén. La explicación a tanta entereza debe ser la terapia del palo, el desquite golpeando a antifascistas, un clásico desde Bolonia y el 15-M, manejando sus defensas como láser de jedi, contusionando sin discriminación a diestro y siniestro, eso cura cualquier dolencia del alma. Ya dijo un actual comisario al ser preguntado por la violencia ejercida en el desalojo de la plaza Catalunya que se le hubiera pegado al mismo Gandhi si se hubiera puesto por delante. Y aquí no dimite nadie, ni se toman medidas de ningún tipo, es como si el poder político tuviera miedo del poder policial cada vez más crecido al amparo de una justicia, que hunde sus raíces en la oscuridad de la dictadura. Así ni el conseller Buch, ni el propio President, más allá de algún comentario que no va a ningún lado, pone remedio a una situación muy peligrosa en democracia, si se puede llamar así, y es la impunidad del abuso policial. Los mossos viven como sheriff en Lejano Oeste vacilando al personal, amenazando, golpeando, pero solo a los que plantan cara al fascismo de manera pacífica y con las manos en alto. Y para muestra una extensa colección de botones en la hemeroteca y las redes sociales. Dimisión Buch.

Y una piedra fundamental del despropósito que vivimos estos días está siendo una JEC que actúa antes de que empiece la campaña electoral con medidas intencionadas. Si van a por la simbología, aquí en Catalunya quizá había que prohibir las banderas de todo tipo en los edificios oficiales, todas, y retirar los símbolos fascistas de edificios de la administración. Y este año que no se les olvide prohibir las portadas de la jornada de reflexión de los grandes diarios entrevistando a líderes de su cuerda, como lleva pasando años y años sin que nada ocurra. La pregunta que algunas personas se hacen es si la JEC prohibirá también la retransmisión del juicio a las presas y presos políticos, algunos candidatos, o en este caso hará una excepción para que VOX siga luciendo túnica, con el halo de credibilidad y decencia que da ir cargado de puñetas. Esperemos que no se suspenda, aunque siga siendo un aparador para el fascismo en forma de acusación particular.

Y mientras tanto la agenda viene marcada por partidos en una carrera demencial al abismo fascista con la inestimable colaboración de los medios que han tenido a bien poner en el candelero al franquismo más purulento. Gracias a la cobardía de quienes se han dejado arrastrar a ese lodazal por un puñado de votos, los que abrazan la constitución monárquica y una bandera que jamás podrá representar a quien defiende la república y sus valores, aunque se piensen de izquierdas. Cobardía a las dos orillas del Ebro, también de quien defiende la república catalana pero no está dispuesto a desobedecer mientras personas llevan más de un año en prisión preventiva por sus ideas, mientras la gente pide unidad de acción y no estrategias partidistas. Porque la República se seguirá fraguando de abajo a arriba o no será.



viernes, 15 de febrero de 2019

EL ACRE VÓMITO DE LA CULPA


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Quizá con estas palabras no vaya a aportar nada nuevo a lo que ya otros habrán argumentado, pero permitidme que me desahogue un poco, porque estoy de cinismo, oportunismo y electoralismo hasta los confines de la galaxia de la miseria humana. 

A vueltas con el Proceso, Kafka mediante, los presupuestos, la ultraderecha, según Carmena conservadores, amantes del formol de la momia de su padre espiritual. Ese que no hay quien exhume porque no para quieto, cosas del inventor del Movimiento, a pesar de que debería estar penando atado y bien atado eternamente a una cuneta. A vueltas, digo,  tengo que levantar la mano para preguntar algunas cosas.

¿Nos toman por estúpidos desde la izquierda, la de nombre y la que intenta serlo? Quizá más esta última, porque es la que se queda más desamparada ante la tempestad fascista que sopla fuerte, porque dejaron sembrar vientos a placer y no los del pueblo de Miguel. Creo que sí, nos toman por idiotas. Ahora vienen a decirnos que la culpa de todos los males del Reino de España es de los independentistas, que en su egoísmo burgués, nos han dejado sin unos presupuestos que venían a  alumbrar todos los hogares de esa gran nación indisoluble llamada España. Nunca una votación iba a traer tanto bienestar, atándose los perros con longanizas, pero no catalanas, por supuesto. Milagro.

 Ahora por culpa de la irresponsabilidad de los que quieren romper el reino y su estado del bienestar por cosillas sin importancia como el secuestro de la democracia y de los derechos humanos, el PSOE podrá tener alguna posibilidad de ganar unas elecciones avanzadas dejando a Podemos solo en el baile y sin orquesta. Porque aquí, si ha habido tacticismo, ha sido el del partido de Pedro. Con esta jugada se quita el lastre de la cuestión indepe, convenciendo al ala derecha de su parroquia y queda como un mártir de los presupuestos, convenciendo al ala izquierda, se libra del peso del juicio a los presos políticos catalanes y de un posible indulto siendo solo presidente en la cuerda floja por moción de censura a Rajoy. Así abre la puerta a Ciudadanos por si se harta de VOX, en el juego de la puta y la Ramoneta, véase en capítulos anteriores: Andalucía. Quien pierde más es Podemos y sus confluencias, que por su prolongada postura egipcia, mojándose lo justo para guardar el equilibrio sobre las aguas electorales, queda debilitado, tristemente, ante unas encuestas nada halagüeñas y con problemas internos, en tiempos en los que toca tomar partido.  Los que venían a romper los candados de la transición para asaltar los cielos, han mantenido un perfil más que bajo mientras la extrema derecha, que ya estaba, se fortalecía desacomplejadamente accediendo a escaños por la vía de las urnas. Y ahora tenemos las políticas de memoria en Andalucía, por dejación de algunas siglas, en manos de VOX. El lobo salivando ante las ovejas, que tienen a sus deudos enterrados en fosas más profundas que las excavadas en la tierra por sus asesinos.

Y al hilo de esta cuestión, no quiero callarme la profunda decepción que sentí cuando en los Goya se entregó un premio en Sevilla a un documental de Memoria y lo primero que se hizo fue a agradecer a los productores su financiación, ni una camiseta reivindicativa, ni unas palabras contundentes para denunciar lo de VOX, con una foto más propia de Hollywood que de activistas. Parece una anécdota,  pero dice mucho sobre el momento que estamos viviendo. Y en general ni una palabra para esa lepra para todo español de bien o que quiera seguir siendo considerado como tal, que es el tema catalán y su gobierno legítimo privado de libertad o en el exilio. Ni tan siquiera para raperos, tuiteros y otros personajes de mal vivir bajo el palio de nuestra santa Constitución.

Prueba de que no estamos preparados para lo que se nos viene encima es que andamos perdidos en lugares comunes, en el tú más y en tú tienes la culpa, en pensar que esto se soluciona solo con un barniz de progresía, bienintencionadas fotos con colectivos golpeados o marginados sin atreverse a plantar cara desde las trincheras, al raso de madrugadas heladas, a reformar con valentía las estructuras para erradicar el machismo, el racismo, la lgtibifobia, el fascismo, el neoliberalismo, la corrupción, la impunidad, el franquismo sociológico e incrustado en los diferentes poderes y administraciones, porque solo se cuentan votos, no soluciones a largo plazo. Y para eso hay que derribar un muro cimentado sólidamente sobre unas cloacas petrificadas como cemento armado sobre las que se alza el estado. Mientras tanto seguimos atomizándonos ante la satisfacción del enemigo.

¿Tenemos que permitir que vengan a darnos lecciones a golpe de blanco o negro en un maniqueísmo de guardería que espanta? Si hay que defender los derechos humanos no nos pongamos una pinza o una venda en los ojos para votar y si no se defienden se hace desde la madurez política argumentando tus limitaciones y no culpando a los demás de que no te salgan los números para librarte de la crítica o la decepción. Y no salir a la palestra como PNV dando clases de moral y altura política, mientras pacta con unos y con otros dejando tirados sus principios, porque ya perdieron el poder una vez en casa y eso duele, no quieren disolverse como CIU, sus homónimos catalanes. Mejor rey tuerto de una autonomía, que uno más en un país que solo imaginan en sus discursos, ahora ellos son los del seny. Como renunciar a ser esa llave de oro en un estado español que a ellos les deja vivir un poco mejor que a los demás sin que nadie les llame egoístas, aprovechados, burgueses de mierda, supremacistas, nazis, porque ellos si que saben venderse y no vienen a romper, vienen a negociar lo que a otros les está vetado.

¿Y hay que soportar el infantilismo de la acusación de ser facha porque se vota con PP y Ciudadanos? Veamos, esto ya es de traca, porque entonces cerremos los parlamentos, que se coincida en el sentido del voto no quiere decir que se haga por los mismos motivos, decir eso es rastrero e insulta nuestras inteligencias. Además esa prueba del algodón no la supera ningún grupo, en algún momento todos han coincidido con alguien votando con quien no tiene nada en común. Y si vamos más lejos y tiramos de memoria, algunos partidos coaligados en formaciones, que ahora tienen su mantra electoral en esa letanía, hicieron pinzas estatales y autonómicas con el PP, y si en su día se pudo entender que no lo hacían porque eran de derechas, que no vengan ahora a acusar a terceros de pecados que ellos han cometido. Todo esto es bastante deprimente.

Si la extrema derecha española, si ese fascismo patrio con aires trumpistas, se multiplica en el caldo de cultivo de la ignorancia y la maldad del lodazal del nacionalismo más rancio español es porque el antifascismo no está haciendo los deberes.

Cuando empecé con este blog jamás pensé en ver desfilando por nuestras calles la legión, la cabra, las banderas franquistas, las esvásticas, la Falange, oír los cánticos de Manolo Escobar mientras se pedía cárcel y muerte para políticos elegidos democráticamente tras pancartas sujetadas por PP, PSC, Ciutadans, Vox, SCC… ni que me arrojaran piedras y me escupieran por pedir libertad y defender los derechos humanos. Por cierto, el ayuntamiento de Barcelona cuando empezaron las primeras manifestaciones ultras no se opuso en nombre de la democracia diciendo que todo el mundo era bienvenido a la ciudad, hasta les han trepado por la fachada alegremente entre amenazas recogidas en el código penal. En la pluralidad no caben quienes vienen a defenestrarla, esto sucedía en Catalunya mientras se golpeaba a gente sin distinción de edad y sexo por llevar un lazo amarillo sin que nadie se rasgara las vestiduras. Que no acusen de forma tan grosera, que no hagan lo mismo que los fascistas de casta o de pacotilla, si tienen que ganar votos que lo hagan limpiamente y no se tiren al barrizal de la confusión interesada dejando a los pies de los caballos a quienes puede que sean más de izquierdas que ellos y están hartos de que les acusen de hacer el juego a la derecha porque se les ha engañado. Si son tan listos no tendrían que necesitar tener un tonto tan útil ¿no? Última pregunta, por ahora.

Por cierto Sra. Colau, si le pregunta usted al Papa, que dicen los crédulos que con Dios puede hablar, le dirá que quien les ha dejado con el culo al aire ha sido el PSOE, que con la aprobación de los presupuestos no habría podido quitarse el sambenito de ilegítimo y separatista, hit parade del trifachito.

Ahora, ante la nueva cita electoral el 28 de abril, en vez de despedazarnos entre los que pretendemos plantar cara al fascismo estaría bien fijar el foco sobre el enemigo y cada uno desde sus postulados, sin renuncias, atacar a la bestia para que no acabemos diluyéndonos entre disputas estériles en el ácido de su insaciable estómago. No quiero acabar siendo el detritus de sus pestilentes tripas y acabar de forma tan indigna sobre los muertos que lo dieron todo para que ahora en vez de llenar las calles de inteligencia sigamos matándola ante el televisor.

Sin miedo.

martes, 18 de diciembre de 2018

ESPAÑA PARAÍSO ULTRAVOX


Estoy abochornada y asqueada de vivir en este reino de miseria política que es España. En menos de un año se ha pasado de Guatemala a guatepeor, si es que era posible, del fundido a negro al abismo del fascismo consentido. Como batracio en cocción lenta hemos llegado hasta aquí pensando que estábamos disfrutando en un jacuzzi y no hirviéndonos en la olla franquista en una ebullición sin retorno. No salgo de mi asombro contemplando como el barco del mercado político se escora sin vergüenza ninguna hacia la extrema derecha porque nadie quiere ser lo suficientemente valiente para salir a explicar a los votantes que con la unidad de la patria, como tanque arrollador de los derechos de los pueblos, los colectivos y  las personas, no es que no se coma, es que es pan para la representación teatral de hoy y mucha hambre para la dictadura del mañana. Follow the Vox.
Ya hace un tiempo apagué la televisión, pero no puedo vivir en una burbuja y cuando contra mi voluntad los medios de desinformación de masas invaden mi espacio vital e intelectual, literalmente me pongo enferma. Esa corte de híbridos fascistasneoliberales o de progres de medio pelo con tertulianos, que lo mismo te opinan de Mali que de nouvelle cuisine o de Catalunya, como profetas de saldo con su autoadjudicada autoridad moral para juzgar y sentenciar, sin tener la mitad de las veces ni puta idea de lo que están hablando. Creo que todos respiraríamos mejor sin el formato tertulia hablodetodonosédenada mientras se crea opinión interesada a la sombra de los dictámenes empresariales compartidos o acatados, soldados o mercenarios informativos. Es vomitivo como contaminan la opinión pública, que como buena discípula de esos sacerdotes supremos creen estar en posesión de la verdad divina por tragarse todo lo que le echen, cultivándose un fanatismo de baja o alta intensidad, que es una bomba de relojería, que puede estallar en cualquier momento con consecuencias devastadoras. Vox es bueno y PP y Ciudadanos mejor.
Me da risa cuando desde los medios de esa España que no me interesa para nada, la del machismo nacionalcatólico a la del feminismo de salón pero machista en su casa y el trabajo. La de los que odian la diferencia a los que defienden la igualdad mientras se ríen de los mismos chistes que los que la odian. La de fachas orgullosos a la de los que se creen de izquierdas pero juegan al mismo juego que los que levantan el brazo mientras entonan el novio de la muerte. La de los que criminalizan la disidencia del discurso único a los que permiten la criminalización revistiéndola de única salida como garantía de la convivencia. Y la lista sigue. La de los que se cagan en nuestros muertos ridiculizando a quienes reivindican sus derechos y la de quienes dicen reivindicarlos pero sin que se molesten los que los tiraron a las cunetas. Esos medios al servicio del capital y del circo del enemigo útil como distracción de la podredumbre que nos asola, porque ¿qué hay más atractivo para la audiencia que un villano que quiere romper lo establecido?. Qué más da que lo que se ha puesto de moda venerar fuera impuesto por Franco o la sangrienta transición que bendijo reyes, príncipes y cardenales. No importa que los que pusieron los cimientos de este edificio decrépito y rojigualda en el que vivimos hoy, pagando una hipoteca a un interés que nos somete a la esclavitud, se esté cayendo a trozos. Siguen medrando los mismos mientras desmontan las pensiones, la sanidad y la educación pública, con hoy un discurso y mañana otro según se cotice el voto en los mentideros del reino. Al menos los fascistas escupen su odio sin esconderse y siempre en la misma dirección: contra las libertades, y no como otros según sople el viento. Esos medios de una España reaccionaria, de patria de pandereta, de corrupción y folklore casposo, de miedo inducido envuelto cínicamente en supuestos valores democráticos. Medios, poder tras los escaños, de los convencidos del mensaje bombardeado hasta la saciedad del enemigo violento a los hipócritas que lo bendicen a sabiendas de que en Dinamarca huele a flores comparado con el hedor que desprende el estado español. Medios, de los ultras a los tibios, escaparate de los políticos que no quieren ser expulsados de la liga de los necios destructivos, todos ellos caminando hacia el orden represivo y la coacción de palabra y obra para someter a los perplejos demócratas en extinción. Me atraganto con las lágrimas de la hilaridad cuando veo que ese enemigo a las puertas de la una, grande y libre es Catalunya, su Govern y su permisividad con la nueva kaleborroka, los violentos CDR, que están acabando ellos solitos con la convivencia y el estado de derecho por levantar unas barreras de la autopista, mientras los chalecos amarillos franceses han hecho recular a Macron por el uso de la fuerza sin que nadie se rasgue las vestiduras. Tendencia Vox.
Todo el mundo habla de los radicales independentistas y yo me pregunto dónde están, porque si son esos que en vez de movilizar a la gente para liberar a los presos la desmovilizan con acciones tan sangrientas como ayunos simbólicos me quedo perpleja. Ahora Torra es un genocida que invoca la guerra por decir que la vía a la independencia es la eslovena cuando no fue Eslovenia la que provocó los muertos. Sigamos victimizando a las víctimas porque llevaban sus pretensiones al aire provocando ira y represión. Quizá los peligrosos deben ser los de Esquerra que piden perdón hasta por respirar, que se ofenden pero siguen fieles el dictado de la vieja España. O puede que sea un frente independentista que perdido entre lo que quieren y lo que temen no se atreven más que a crear ruido mediático de confusión, no sé a estas alturas si fruto del vasallaje, de salvar sus posesiones y posiciones, o de la ineptitud más imperdonable. O de un Govern que permite que los mossos apaleen a diestro y siniestro a los antifascistas mientras protege a esa extrema derecha que quisiera barrernos a todos los rojos de la faz de la tierra, los mossos que un día son malhechores traidores y otros sufridos héroes que hay que salvar de la Catalunya perniciosa. Y todo eso pasa mientras los grandes titulares visualizan un enemigo indepe catalán enloquecido culpable de revelarse contra el amigo fascista mientras ni en letra pequeña se puede leer nada de las cientos de agresiones registradas en Catalunya por parte del fascismo español. Silencio cómplice y desgarrador, porque hoy el dedo acusador señala a unos, pero mañana puede ser otro el acusado de odiar, incendiar y golpear la democracia, como ya ha pasado muchas veces cuando mirábamos para otro lado porque aquello no iba con nosotros. Vox acusa.
El pecado original no lo busquéis en Catalunya, la manzana fue mordida porque se le prometió el paraíso para luego ser expulsada a la vil realidad, la de la España de la Reconquista y la Conquista. La serpiente resultó ser un estado bipartidista que puso el franquismo bajo la alfombra constitucional para no tener que sacudírselo para siempre, pues no podían tirar piedras contra su propio tejado. Con el multipartidismo increíblemente llegó lo peor, pues del bipartidismo pútrido del que venían a salvarnos estamos llegando al discurso actual que a veces es tan transversal como aterrador, y de la criminalización de la protesta al partido único hay un paso y no habrá más culpable que un arco parlamentario sumiso. Cuando se instala el miedo, las libertades pasan a ser historia, esa que se repite porque se sigue sin querer aprender de ella, ya sea por estupidez, por pasotismo o porque simplemente siguen siendo los mismos los que la escriben y también quienes la leen como un Best Seller. Vox si tiene quien le escriba.
Y a este paso nos tendremos que ver como aquel maestro de las lenguas de las mariposas, apedreado por ese terror ciego, incluso por aquellos con los que compartimos algún día luchas, mientras los verdugos de siempre se reirán satisfechos. Vox pide taxis y PP y Ciudadanos ... hasta el PSOE no va en transporte público.
21-D: celebrar un consejo de ministros protegido por mil policías pagados por todos nosotros para demostrar que Catalunya es España, aunque haya varios millones de catalanas y catalanes que nunca más volverán a ser españoles a pesar de lo que ponga en su DNI. Desde lo de Andalucía Vox es tendencia, varones pidiendo ilegalizaciones para no perder sus sillones.

jueves, 6 de septiembre de 2018

REVOLUCIONES CON CITA PREVIA.




Cuando quieres cambiar cualquier cosa, a pequeña que sea, buscando algo mejor en contra de lo establecido se produce una revolución aunque sea en miniatura. No siempre puede hacerse aprovechando los huecos del sistema, que te impone la injusticia en sus múltiples caras, a veces hay que correr el riesgo de saltarse la ley para obtener justicia. Los avances en materia social por desgracia no han venido envueltos en una urna, ni en papel de celofán, han sido forzados e incluso impuestos contra la opresión y la tiranía. Mejoras y ventajas que solo cuestionan quienes hipócritamente defienden el modelo neoliberal, pero que acuden a los amorosos brazos de los estados cuando les sube la fiebre de su ambición ciega y no pueden sostenerse sobre sus cuerpos corruptos.

A la vista de las últimas noticias sobre el llamado Procés creo que este no es un país para revoluciones desde arriba empujadas desde abajo, puesto que los que se hallan en el vértice de la pirámide política no siempre tienen el valor y la determinación para llegar al final del camino y cómo no, tratándose de Catalunya, lo disfrazan de seny y de consenso, porque han descubierto que las revoluciones a coste 0 no existen. Mientras, el pueblo que marcó la senda paga el precio de la candidez,  de la  ignorancia o de la cobardía de cierta clase política.

Siempre he defendido el Procés como un proceso revolucionario desde abajo para derrocar el franquismo que corroe las estructuras del estado español. Ahora somos muchos más los que en Catalunya compartimos que Franco no es que esté vivo, es que ordena y manda desde su mausoleo a través de los convencidos y de los que aun le tienen miedo. Esto no es una anécdota, es más bien lo cotidiano. Lo hace cómodamente instalado en el mastodóntico edificio construido por esclavos defensores de la República, mientras los descendientes de los antifascistas represaliados seguimos pagando las costosas reparaciones de las goteras. Mientras tanto un Pedro caprichoso deshoja la margarita del futuro del esperpento franquista, que algunos quieren vender como escenario de la reconciliación nacional. Así el fascismo español camuflado de democracia en siglas ladronas sigue rigiendo nuestros destinos universalmente aceptado por demasiados súbditos, que no son conscientes de que la podredumbre del sistema viene de no haber saneado y seccionado lo putrefacto con el bisturí de la ruptura democrática.

Ahora se ve que la materialización de la República necesita de los permisos y bendiciones, que nunca le serán concedidos, de quienes conforman el estatus quo de la política vivendi en las españas. Ya no valen las victorias en las urnas porque la aritmética es elásticamente interpretable, ahora no hay suficiente quórum social y se hizo la luz con la llegada del verano, aunque ya se les veía transitar por la sumisión antes de las elecciones del 21-D. Cuando llega el momento de la verdad, que en estos últimos meses se han dado muchos y variados, no ha habido valentía para asumir la responsabilidad que se les había otorgado escudándose en la protección de un pueblo, que les votó precisamente para llevar a buen puerto sus reivindicaciones desde su mayoría de edad.

Si para hacer una revolución democrática que ponga en jaque al régimen monárquico parto de un golpe de estado allá por julio de 1936, una revolución que sea punta de lanza de la democratización del estado español en forma de república, hay que pedir cita previa a quienes te niegan el pan y la sal, bajémonos todos de ese tren y cojamos otro con fogoneros dispuestos a respirar hollín.

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas que secunden la escrupulosa defensa de los derechos humanos y de las libertades, porque hay momentos para soñar revoluciones y otros para arriesgarse a hacerlas realidad.

Ahora quieren volver al modus soñemos que algún día será posible, pero acompañados de quienes han sido artífices de la traición al pueblo de Catalunya desde su triste patriotismo en defensa de la unidad de una España ya inexistente. De ese imperio que ya se lloró en 1898 y cuyo orgullo vacuo se sigue reclamando desde las tonadillas más casposas de los que apadrinaron el 155 y negaron a los presos políticos, bailadores al son que les toca la columna vertebral del Estado. También acompañados de los de hoy sí y mañana no, veletas giratorias al viento de las encuestas. Porque se ve que ahora toca ensanchar horizontes aunque sean lejanos, aunque sean espejismos fruto de la desolación en el desierto del coraje.

Si lo que nos queda es un Govern para ser tutelados y llamados al orden vía intervención cuando estimen oportuno los constitucionalistas, esos que tanto mancillan su libro sagrado.  Si no se ve más salida que firmar las capitulaciones y volver a la senda de lo que dicten los que secuestran la democracia y la justicia, pues que salgan a cara descubierta y lo digan claramente. Sin subterfugios, sin excusas, con toda la verdad por delante, renunciando a la República ahora y asumiendo un más que posible coste electoral. Y si les queda dignidad y palabra, que nos dejen decidir, sin chantajes emocionales, sin tanto teatro.

Hay trenes que pasan pocas veces en la historia y aun menos maquinistas heroicos que asuman la responsabilidad de llevar a cabo los designios de los pueblos humillados. Por eso capitular en nombre de quienes no quieren hacerlo, rendirse sin admitirlo con valentía, sin llamar a las cosas por su nombre como si el patio electoral fuera una guardería, es un verdadero insulto a quienes un Uno de octubre se emanciparon como defensores de la democracia anteponiendo sus propios cuerpos para defender urnas y votos de los golpes del poder perpetuo. Menos cantos de sirena y más verdades aunque duelan, pero sin insultar, no somos estúpidos.

A veces cuando se ha perdido tanto, el único camino para avanzar es recuperarlo luchando por ello, no arrodillarse ante quien te lo roba todo. Si cuando tiendes la mano te escupen a la cara porque te menosprecian o te minusvaloran,  sino te ven como a un interlocutor sino como a un vencido, no es el momento de pedir día y hora para decir basta. Y de eso sabemos mucho los que todavía arrastramos el estigma de perdedores pero no nos resignamos a agachar la cabeza.

Feliz Diada a todas y todos, este año compartida con 600 antidisturbios llegados desde diferentes punto del estado español.

Por las repúblicas, las perdidas, las soñadas y las que debemos conquistar.

Llibertat preses i presos polítics.