CONSTRUCTORES DE REPÚBLICAS 2013


Desde que este blog se puso en funcionamiento en 2007 y no por mérito del mismo, sino de la ciudadanía inteligente y harta de tanta represión social y económica, son muchos los republicanos que por fin salieron del armario, miles sus banderas ondeando allí donde la injusticia campa. Este republicanismo enarbola la ruptura democrática, la libertad, la justicia social, la laicidad, la educación y la sanidad pública, gratuita y de calidad, los derechos humanos y también el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Porque la solidaridad se construye desde la comprensión mutua y la lucha conjunta contra el enemigo común.

jueves, 6 de septiembre de 2018

REVOLUCIONES CON CITA PREVIA.




Cuando quieres cambiar cualquier cosa, a pequeña que sea, buscando algo mejor en contra de lo establecido se produce una revolución aunque sea en miniatura. No siempre puede hacerse aprovechando los huecos del sistema, que te impone la injusticia en sus múltiples caras, a veces hay que correr el riesgo de saltarse la ley para obtener justicia. Los avances en materia social por desgracia no han venido envueltos en una urna, ni en papel de celofán, han sido forzados e incluso impuestos contra la opresión y la tiranía. Mejoras y ventajas que solo cuestionan quienes hipócritamente defienden el modelo neoliberal, pero que acuden a los amorosos brazos de los estados cuando les sube la fiebre de su ambición ciega y no pueden sostenerse sobre sus cuerpos corruptos.

A la vista de las últimas noticias sobre el llamado Procés creo que este no es un país para revoluciones desde arriba empujadas desde abajo, puesto que los que se hallan en el vértice de la pirámide política no siempre tienen el valor y la determinación para llegar al final del camino y cómo no, tratándose de Catalunya, lo disfrazan de seny y de consenso, porque han descubierto que las revoluciones a coste 0 no existen. Mientras, el pueblo que marcó la senda paga el precio de la candidez,  de la  ignorancia o de la cobardía de cierta clase política.

Siempre he defendido el Procés como un proceso revolucionario desde abajo para derrocar el franquismo que corroe las estructuras del estado español. Ahora somos muchos más los que en Catalunya compartimos que Franco no es que esté vivo, es que ordena y manda desde su mausoleo a través de los convencidos y de los que aun le tienen miedo. Esto no es una anécdota, es más bien lo cotidiano. Lo hace cómodamente instalado en el mastodóntico edificio construido por esclavos defensores de la República, mientras los descendientes de los antifascistas represaliados seguimos pagando las costosas reparaciones de las goteras. Mientras tanto un Pedro caprichoso deshoja la margarita del futuro del esperpento franquista, que algunos quieren vender como escenario de la reconciliación nacional. Así el fascismo español camuflado de democracia en siglas ladronas sigue rigiendo nuestros destinos universalmente aceptado por demasiados súbditos, que no son conscientes de que la podredumbre del sistema viene de no haber saneado y seccionado lo putrefacto con el bisturí de la ruptura democrática.

Ahora se ve que la materialización de la República necesita de los permisos y bendiciones, que nunca le serán concedidos, de quienes conforman el estatus quo de la política vivendi en las españas. Ya no valen las victorias en las urnas porque la aritmética es elásticamente interpretable, ahora no hay suficiente quórum social y se hizo la luz con la llegada del verano, aunque ya se les veía transitar por la sumisión antes de las elecciones del 21-D. Cuando llega el momento de la verdad, que en estos últimos meses se han dado muchos y variados, no ha habido valentía para asumir la responsabilidad que se les había otorgado escudándose en la protección de un pueblo, que les votó precisamente para llevar a buen puerto sus reivindicaciones desde su mayoría de edad.

Si para hacer una revolución democrática que ponga en jaque al régimen monárquico parto de un golpe de estado allá por julio de 1936, una revolución que sea punta de lanza de la democratización del estado español en forma de república, hay que pedir cita previa a quienes te niegan el pan y la sal, bajémonos todos de ese tren y cojamos otro con fogoneros dispuestos a respirar hollín.

A veces sucede que la democracia no la trae la mayoría, hay ocasiones en que hay que derrocar desde los postulados de la no violencia a quienes la ejercen de manera gratuita desde su monopolio de la represión y no esperar quimeras de mayorías absolutas que secunden la escrupulosa defensa de los derechos humanos y de las libertades, porque hay momentos para soñar revoluciones y otros para arriesgarse a hacerlas realidad.

Ahora quieren volver al modus soñemos que algún día será posible, pero acompañados de quienes han sido artífices de la traición al pueblo de Catalunya desde su triste patriotismo en defensa de la unidad de una España ya inexistente. De ese imperio que ya se lloró en 1898 y cuyo orgullo vacuo se sigue reclamando desde las tonadillas más casposas de los que apadrinaron el 155 y negaron a los presos políticos, bailadores al son que les toca la columna vertebral del Estado. También acompañados de los de hoy sí y mañana no, veletas giratorias al viento de las encuestas. Porque se ve que ahora toca ensanchar horizontes aunque sean lejanos, aunque sean espejismos fruto de la desolación en el desierto del coraje.

Si lo que nos queda es un Govern para ser tutelados y llamados al orden vía intervención cuando estimen oportuno los constitucionalistas, esos que tanto mancillan su libro sagrado.  Si no se ve más salida que firmar las capitulaciones y volver a la senda de lo que dicten los que secuestran la democracia y la justicia, pues que salgan a cara descubierta y lo digan claramente. Sin subterfugios, sin excusas, con toda la verdad por delante, renunciando a la República ahora y asumiendo un más que posible coste electoral. Y si les queda dignidad y palabra, que nos dejen decidir, sin chantajes emocionales, sin tanto teatro.

Hay trenes que pasan pocas veces en la historia y aun menos maquinistas heroicos que asuman la responsabilidad de llevar a cabo los designios de los pueblos humillados. Por eso capitular en nombre de quienes no quieren hacerlo, rendirse sin admitirlo con valentía, sin llamar a las cosas por su nombre como si el patio electoral fuera una guardería, es un verdadero insulto a quienes un Uno de octubre se emanciparon como defensores de la democracia anteponiendo sus propios cuerpos para defender urnas y votos de los golpes del poder perpetuo. Menos cantos de sirena y más verdades aunque duelan, pero sin insultar, no somos estúpidos.

A veces cuando se ha perdido tanto, el único camino para avanzar es recuperarlo luchando por ello, no arrodillarse ante quien te lo roba todo. Si cuando tiendes la mano te escupen a la cara porque te menosprecian o te minusvaloran,  sino te ven como a un interlocutor sino como a un vencido, no es el momento de pedir día y hora para decir basta. Y de eso sabemos mucho los que todavía arrastramos el estigma de perdedores pero no nos resignamos a agachar la cabeza.

Feliz Diada a todas y todos, este año compartida con 600 antidisturbios llegados desde diferentes punto del estado español.

Por las repúblicas, las perdidas, las soñadas y las que debemos conquistar.

Llibertat preses i presos polítics.




domingo, 12 de agosto de 2018

EL AGENTE NARANJA


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Lo de Ciudadanos es trágicamente esperpéntico y muy peligroso. Esta última semana se ha ido superando a si mismo en su imparable caminar sobre la senda del fascismo. Imparable porque sorprendentemente nada ni nadie lo detiene haga lo que haga, diga lo que diga. Muchos politólogos no estarían de acuerdo en definir a este partido, nacido para romper desde el odio y la impunidad, como fascista. Hay quien lo tilda de populista, de neoliberal, de derecha que coquetea con la extrema derecha, pero ese disfraz ya no engaña, ni tan siquiera su discurso errático de defender algo y lo contrario con la misma vehemencia abusando de la nula memoria de la gente. De rancio a progre, de progre a rancio. Ciudadanos no es más que una bandera y una lengua de imposición, nacionalismo falangista, vacuo, casposo y racista. Ciudadanos es un servicio de propaganda al más puro estilo nacionalsocialista, que con los medios de comunicación como altavoz y el Capital para su opaca financiación ha vendido una imagen de Catalunya totalmente distorsionada, que le ha servido para medrar en el estado español. Y aquí la culpa es tanto de quien vende como de quien compra un mensaje tan simplista y reduccionista. Patriotismo de pandereta y miedo a romper una España que nunca fue. Ahora ampliando su dañino discurso a señalar los peligros de migrantes y manteros vendiendo la expulsión como una solución mágica para los españolitos de bien.

La técnica hasta ahora de los que abogan por la república catalana ha sido en cierto modo ignorar su escalada violenta a todos los niveles, un incendio que creen controlado. Y es posible que los naranjas hayan tocado techo, que su mensaje anticatalanista no tenga más recorrido, que ya no sean los abanderados de los constitucionalistas en el Parlament dada la nueva coyuntura política en el estado español con PSOE y los Borrell de turno. Pero lo importante es que ellos lo entiendan y echen el freno y creo que están tan sumidos en su propia vorágine xenófoba y nacionalista española que se han quedado atrapados en ella. La única huída electoral posible es hacia adelante.

Entiendo que no hay que hacerles el juego en la calle, que no hay que caer en sus provocaciones porque es lo que necesitan desesperadamente para seguir vendiendo sus mentiras, pero desde el ámbito político y policial no se puede ignorar lo que está pasando porque es sumamente grave. Ciudadanos está creando comandos a lo camisas negras desde la falsa legitimidad que le da una resolución judicial, que han universalizado creando su propia jurisprudencia para amparar la toma de la justicia por su mano arrancando lazos y pancartas de espacios y edificios públicos con total gratuidad. Parapolicía política. Hay que recordar que la sentencia solo obliga al ayuntamiento de Sant Cugat a retirar una estelada, punto. Lo hacen armados con artilugios como pértigas con objetos cortantes en sus extremos, con cúter, cuchillos y otros, algunos con pasamontañas, en comandos nocturnos en un principio, ahora ya a cara descubierta y a plena luz del día. La formación naranja da cuartelillo a los que increpan y agreden a abuelas y abuelos, recientemente al padre de un reconocido humorista. No quiero pensar que eso lo hiciera un CDR, serían detenidos ipso facto y trasladados al TOP. Y el colmo del surrealismo faccioso es que Ciudadanos emite un comunicado a lo banda terrorista reivindicando la autoría del intento de robo de la pancarta que colgaba de la fachada del ayuntamiento de Reus.

En esta ciudad tarraconense hay un foco tóxico de Ciudadanos que se dedica a invadir los plenos y convertirlos en un espectáculo deplorable de banderas españolas y pancartas entre abucheos, risas y burlas. Tuve la ocasión de presenciarlo cuando la CUP de Reus presentó una moción con la petición de una calle para Cipriano Martos, torturado a manos de la Guardia Civil en agosto de 1973 y muerto en el hospital de Sant Joan de la localidad después de casi un mes de terribles sufrimientos. La falta de respeto hacia los amigos y familiares de las víctimas torturadas aquel verano fue doloroso y deleznable, de pie y dignos aguantamos estoicamente el espectáculo bochornoso de la ignorancia fascista. Vergüenza ajena. El alcalde que impidió que se llevaran la pancarta de apoyo a los presos políticos es el mismo que se comprometió en la presentación del libro del periodista Roger Mateos “El caso Cipriano Martos”, cuya lectura aconsejo encarecidamente,  a poner una placa conmemorativa de la vida de Cipriano en la calle en la que residió durante su breve estancia en Reus.

El Agente Naranja fue un arma devastadora de la guerra química que debe su nombre al color de los barriles donde era transportado. Ciudadanos, que por apropiarse hasta lo hizo del logotipo de una empresa, que ha ganado la demanda interpuesta contra la formación de los primos de Rivera sin que ésta haya tomado nota de la resolución de la Oficina Española de Patentes y Marcas, es un envase naranja de un producto que se propaga gracias a la química de su discurso primitivo y visceral. Ciudadanos es un herbicida para defoliar los valores democráticos y la convivencia que junto al combustible de la rabia de un grupo de resentidos, que van más allá del voto naranja y que se esconden en siglas de supuesta izquierda, de derecha y de extrema derecha convergentes en organizaciones como Sociedad Civil Catalana, pretenden devastar la Catalunya plural, pacífica, diversa, inclusiva, solidaria y de los derechos humanos con sus muros de intolerancia fascista. Y todo esto desde el victimismo y el cinismo de los cuadros de sus escuadras.

Se les llena la boca de democracia para escupir su nuevo lema: Orden y Seguridad. Ordnung und Sicherheit. Sigamos mirando para otro lado.



viernes, 3 de agosto de 2018

EL LABERINTO NACIONAL


Mi fallecido padre cuando veía una situación complicada nos decía: ¡muchacho, qué laberinto! daba igual el género del interlocutor, en esto mi padre seguía las instrucciones de la RAE, masculino para un roto y un descosido, lo hacía, como también solía decir “sin maldad ninguna”, pero su machismo tenía reconocimiento internacional. Mi padre era del 24 y a él no le hizo mella en este aspecto ninguna etapa histórica vivida en eso que llaman existencia. Su aspecto tampoco le ayudaba mucho al pobre, cuando llevaba a alguien a casa lo primero que me decían es: hay que ver como se parece tu padre a Franco, en lo físico, por lo demás solían decir que era un tipo muy simpático, pero claro, eran visitas de cortesía. Y la cuestión es que a pesar de su insatisfacción crónica, lo era, simpático, digo, no Franco. A él que le recordaran el parecido con el genocida no solía gustarle pues se creía muy de izquierdas, tanto, que si se enteraba que un familiar votaba al PP lo tachaba de la lista mientras exclamaba: ¡pobrecillo, será desgraciado!. Si ahora levantara la cabeza y viera a alguno de sus vástagos comunistas en los 70, votando a Ciudadanos, se volvía a morir. Este tema procuro no tratarlo delante de sus cenizas, con las que convivimos en el salón, porque tampoco es cuestión de que el hombre se convierta en polvo cabreado. Mi padre a los azules y a los naranjas no los llamaba por su nombre de pila empleaba el genérico fascistas, un clásico, que por desgracia nunca muere. Ahí hay que reconocerle que el hombre acertaba.
El sentido del humor paterno era un tanto del absurdo o surrealista, le venía de mi abuelo, que en las calurosas tardes de verano en Palma del Río, Córdoba, se sentaba en la puerta de la casa con un gorro, que en mi casa se bautizó como de Daniel Boone, o sea, de piel con cola y todo, a reírse de la gente que se reía de él. Creo que a su vez esto lo heredó de sus antecesores, no creo que fuera un efecto secundario de su paso por los batallones de esclavos del franquismo, donde la vida de un rojo no valía nada. Nuestro humor a veces puede no ser bien entendido, sobre todo cuando en los momentos más duros nos da por desplegarlo provocando incomodidad ajena, pero soltando lastre de la pesada carga que es vivir en esta mierda de estado. Quizá es que ahora no sabemos reírnos de la muerte y el dolor para sobrevivir.
Pero me estoy alejando del laberinto inicial. Hace nada, tuvimos que convivir con la idea de que no tenía que haber ni izquierdas, ni derechas, eso era decimonónico. Era la nueva política, morados y naranjas nadaban en esas aguas como pez sin historia, especialmente Ciudadanos que empezó definiéndose como centro izquierda antes de dar el salto nacional, vendiendo la marca como nueva cuando ya peinaba canas en Catalunya. En privado te decían, eso es lo que toca ahora, el caladero de voto está en un centro neutro propio de un tecnócrata pero con corazón, lo que algunos bautizaron como populismo, convertido en mantra por la vieja política. La República, bueno, ahora no toca … no es un tema que llame al voto, podremos, pero mañana, ya lo dice la tonada popular España mañana será republicana. Porque al final esto es tristemente un mercado donde el regateo acaba en pactos siempre de mínimos dentro del marco del 78. Así nos ha ido desde el 15-M, la represión campa por la falta de respeto a los derechos y libertades de los que siempre acaban pagando, porque a los que les sale gratis nunca han estado más contentos con la impunidad reinante.
Así el PSOE antes se reconocía a si mismo como centro izquierda y si les apretabas un poco te cantaban la Internacional con el puño a media asta. El PP también era centro, centro derecha si había que significarse, pero nunca extrema derecha, lo de su fundador fue un lapsus franquista. Teníamos un inmenso y extenso centro corrupto diana de la transversalidad recién llegada sin pecado original, que ésta identificaba como derecha e izquierda caduca, porque el centro inmaculado era ella, socialdemócrata si se le exigía más definición. Perdonad si resulta simplista. Pero ahora esto ha cambiado, mira por donde, el PP dice sin complejos que es de derechas con su Casado al frente, master del universo franquista, el del mejor PP de ADN nacionalcatólico, decidido a comerse a Vox, a Ciudadanos y a quien haga falta porque de esvástica a cruz todo le vale al personaje. Y el PSOE ahora se reivindica como la izquierda, la de verdad, la que va a sacar a Franco del Valle, porque Moncloa bien vale una exhumación, pero una solo y bueno, después de vacaciones, no hay que apurar tanto. Y qué pasa con los de la derecha y la izquierda ha muerto, pues que en este momento van a tener razón, si lo aplicamos al PP, lo de derecha les queda muy corto y  lo de la izquierda del PSOE es un deseo de algunos de sus votantes de buena fe. Y no me he olvidado de Izquierda Unida, antes satélite del PSOE, pues al formar parte de Podemos ya queda incluida en el relato. Es cierto que Podemos se identifica ahora más con la izquierda y con la derecha Ciudadanos, que ya se ha estrenado con nota en eso de la corrupción, porque los clásicos nunca mueren. Lo que tienen todos en común es que son muy y mucho españoles, como diría el registrador. Todos unos patriotas. Volvemos a tener un tablero político escorado alarmantemente y peligrosamente a la derecha más recalcitrante, sin una izquierda valiente que se organice y asuma la responsabilidad histórica de salvar al pueblo del fascismo de cada día. Y eso no se hace solo en el Parlamento, se hace en la calle.
Para votar en este laberinto en que unos dicen ser una cosa mientras son otra, a los que los ajenos también etiquetan en función de sus intereses y a los que no quieren ser etiquetados, los de a pie, que solo se alimentan de lo que ven por la tele, van a necesitar una brújula. De esta confusión resulta que los votantes de Ciudadanos piensan que votan izquierda a pesar de que el partido ya retiró de sus estatutos lo de socialismo democrático hace tiempo. De todas formas todo esto tiene relativa importancia porque cuando levantas la cabeza desde dentro del laberinto lo que ves es una inmensa bandera rojigualda como un holograma de esos que cambian con el movimiento, así la tela ondeante te ofrece lo mismo un águila que una corona, pero el hilo musical siempre es el mismo: ¡qué viva España!. Y si miras a vista de pájaro el laberinto verás correr a unos pocos buscando con desesperación la salida mientras el resto deambula complacido entre los muros franquistas que apuntalo la transición. 
Mi difunto padre contaba sonriente la anécdota de cuando se quedó colgando de la barandilla exterior del balcón de su tercer piso de altura siendo rescatado por mi madre, que por entonces tenía la fuerza de una heroína, porque aunque pequeño, al hombre había que levantarlo a peso. Explicaba lo sucedido ante el estupor del que le escuchaba. Decía que él en realidad no se cayó de la escalera mientras se peleaba con el toldo, sino que aquello fue una prueba de amor, para ver si su mujer le quería y le salvaba la vida. Pues hay cierto paralelismo entre la burla de mi padre y la clase política apoltronada, que te miente a la cara, te lo vende como acto de amor, compras sus falacias y desde el convencimiento de que te han vendido la moto se ríen de ti, sin que tenga puñetera gracia. Al menos con mi padre te reías tú también y aceptaba que le dijeras que no fue un acto de amor lo de mi madre, más bien un acto reflejo.


sábado, 21 de julio de 2018

EN ESTADO DE COBARDÍA


En estos tiempos de indignación supina sientes una gran tristeza por tener que volver una y otra vez a explicar lo mismo. Repetición y reiteración que se resume en el franquismo cotidiano que nos convierte en elefantas y no precisamente por la gran memoria que se le atribuye a la paquiderma, más bien por la piel tan gruesa que estamos desarrollando y porque somos objeto de caza y no solo real. Aunque igual la mejor comparación sería la del caracol, con cornamenta, arrastradas y resbalándonos todo como si las babas nos hubieran reblandecido las neuronas, y dentro del caparazón de las redes sociales con autocensura, eso las más atrevidas. Bueno, quienes no tienen para permitirse ni techo, ni conexión, esas, serían babosas en riesgo de exclusión, pero a quien le importa ¿no?. Toda esta zoología viniendo de la teoría de la rana que se cuece a fuego lento no nos tiene que extrañar. Podríamos hablar también de la avestruz, igual un día asomamos la cabeza por nuestras antípodas, espero que no políticas.

Después de esta visita por el zoo humano, puede que os hagáis la pregunta de a qué viene tanta disertación animal, pues a que es julio y que el fascismo campa por sus fueros a placer mientras nos introducen en el laberinto zanahoria de las nuevas medidas de Memoria. Nos dan la golosina de la exhumación del infecto asesino Franco de su macabro mausoleo de piedra de sangre, que por cierto, financiamos todos, haciéndonos creer que brilla la democracia. Pero al mismo tiempo los fascistas salen a pasear por el tétrico Valle de los Caídos en número de cientos, brazo en alto, cantando cara al sol envueltos en la bandera del aguilucho, pasándose la ley de la Memoria por el forro. A estos franquistas la Benemérita solo les insta a entonar sus himnos falangistas a menor volumen, será para no desvelar a Franco de su glorioso sueño de la España más aberrante, nuestra pesadilla. Aquí no hubo reparto de hostias más que las del prior de la congregación que custodia la infernal cueva. Monjes que desde el poder otorgado por el dictador, que aun les asiste, han convertido la montaña en el baluarte del fascismo patrio, que ahora brilla bajo el lema el “Valle no se toca”. Todo esto mientras los medios que se venden como progresistas, en aras de la pluralidad y supuesta profesionalidad, ofrecen minutos de oro a la Fundación Francisco Franco, que ha salido en la tele los últimos meses más que en cuarenta años. Y encima se creen que son la BBC.

Al tiempo, mientras el esperpento judicial hunde sus escuadras por Europa adelante, aquí siguen los últimos de Filipinas sin dar crédito a que tenemos presas políticas y exiliadas  en este estado de inseguridad jurídica flagrante. Y encima tenemos que estar contentas porque unas cuántas intelectuales y artistas se han atrevido en el estado del miedo a firmar un documento donde no piden impunidad para las políticas presas, más bien caridad jurídica para que no anden con la provisional entre rejas porque tienen familias. Razones humanitarias. La cuestión es que no han cometido delito de rebelión y 9 meses después hay que seguir explicándolo. Pero más triste es que los partidos políticos del Govern siguen sin entender la cuestión y mirándose el ombligo pensando en las próximas elecciones municipales. Olvidan que fue la gente quien defendió urnas, instituciones y calles y quienes recorrieron todo un camino de años de movilizaciones impecables para exigir democracia y República. Ahora se creen que el mérito es suyo porque tienen circunstancialmente y hasta nueva orden una silla. Qué miseria. La misma clase política que en un momento de pequeñas victorias se acobarda y acata agachando la cabeza, mientras el pueblo que les votó les pide unidad de acción para que sus derechos electorales no sean rebanados por sentencias judiciales. Muy grave. Toda la gente que creyó que una república era posible y estaba dispuesta a defenderla está en riesgo de desánimo por los espectáculos tan lamentables que se están dando. Esa clase política excepto honrosas excepciones quiere hacer creer por activa y por pasiva que ella debe tutelar, cuando en realidad debe acatar pues debe estar al servicio del pueblo.

Las acusaciones de traición circulan, pero lo cierto es que la traición se ha llevado a cabo, pero a las personas que votaron república. Y la campeona de las decisiones vergonzosas ha sido ERC con su descubrimiento del ensanchamiento de base después de su dialéctica de otoño, llamando a la gente a la calle, táctica que para el invierno ya era historia. Ya no hay interés en que la gente se autoorganice porque hay miedo, es como cuando en otro julio la gente pidió las armas para defender la legalidad republicana y o les fueron negadas o entregadas muy tarde por temor al pueblo. Septiembre está a la vuelta de la esquina y será la prueba de fuego del independentismo, que debe reclamar república con la misma fuerza o más que la libertad de las presas, que es una demanda que se ha comido la exigencia de república. Lo que se debe entender es que una idea o un proyecto no puede ser rehén ni de presas, ni de exiliadas, que lo son justamente por defender el mismo, aunque suene duro. Y peor todavía es que una vez levantado el 155 se sigue con el síndrome de Estocolmo y para no ser acusadas de partidistas hasta TV3 se está escorando al nivel de las televisiones privadas con tertulianas chillonas dando voz a personajes infumables y fascistas en detrimento de la calidad. Y si Catalunya se rinde, la España republicana pierde, aunque muchas no lo entiendan.

Vivimos las horas más bajas de una monarquía corrupta, con intento de dinamitarla desde la derechona, porque hay republicanas de muy derecha, y no oigo comentarios del tipo no estoy con la república porque hay ultras que la defienden, como se oye desde cierto republicanismo, que se escuda en que no se puede estar por la república catalana porque es un invento burgués para su supervivencia. Una corona siempre protegida por el bipartidismo, ahora es el escudo vasallo del PSOE quien la blinda. Este momento es una gran oportunidad para que las que se sienten herederas del Frente Popular de la República se organicen más allá de aisladas futuras consultas populares. Bienvenidas sean, pero coordinadas, con apoyo en las calles y por la clase política en los parlamentos. Aquellas que critican la situación de buena salud del franquismo, que transita alegremente por la paupérrima democracia española y los que se lanzaron con el hit parade rompamos el candado del 78 deberían ser la palanca para derribar el armazón de la transición empezando por el Régimen hijo del Régimen. Debería ponerse con contundencia sobre la mesa la república federal o confederal, monarquía y autonomías a la papelera de la historia. La regeneración del estado español pasa por este proceso, por la desprogramación del castrante nacionalismo español, orgullo vacuo y fanfarrón, para dar paso al reconocimiento de todos los países que conforman este estado y de sus derechos nacionales. Ni somos la república francesa, ni su jacobinismo tiene sentido aquí, si es que lo tiene allí. Un futuro loable sería poder construir de mutuo acuerdo algo basado en la solidaridad de los pueblos desde el respeto a las diferencias enriquecedoras, a las lenguas y a la cultura, en vez de escupir a tan rico patrimonio. 

Para acabar querría denunciar que llevamos más de 130 agresiones fascistas en Catalunya y no pasa nada, las rotativas del odio no han parado. Si alguien de Ciudadanos    estornuda es porque las que fracturan Catalunya y por ende España son unas terroristas y salen irresponsablemente en todos los medios fomentando la animadversión a los catalanes por un puñado de votos. Un partido ultra y peligroso. Pero cuando gente pacífica por llevar lazos amarillos es agredida en la calle a plena luz del día no tiene ninguna importancia, es más, surge aquello de si no lo llevara no le pasaría nada, como si luciera una invitación a ser apaleada. O peor, aparece la noticia pero para decir que hombre ha mordido perro. Algunas de estas agresiones han sido llevadas a cabo por miembros de los cuerpos de seguridad del estado. El fotoperiodista Jordi Borràs ha denunciado que un policía nacional le rompió la nariz al grito de Viva Franco y Viva España, todo un inspector de Investigación del CNP como ha destapado La Directa. El susodicho tiró de placa identificándose puede que buscando el atentado a la autoridad, presentando a su vez denuncia contra Borràs y en el surrealismo prevaricador judicial en el que nos hallamos se pueda abrir otro Altsasu. Borràs ha dedicado años a documentar gráficamente y a través de sus trabajos periodísticos los grupos fascistas en Catalunya, lo que le ha valido más de una amenaza. 

Es tan grave, tan indecente, tan degradante lo que está pasando a todos los niveles que es increíble que tengamos tantas tragaderas, cosa de lo que se valen para seguir aplastándonos vilmente gracias a la pasividad y la cobardía de las que solo piensan en los cálculos electorales y solo tuitean de cara a la galería. A veces tengo la sensación de que este país es una gran cuenta de twitter donde vivimos virtualmente como en un gran diván de psicoanalista, puede que sea terapéutico, pero no resuelve nuestros problemas.

Hace poco leí que las viejas consignas de “vencer o morir” que durante tanto tiempo ondearon en banderas y los lemas como “antes muertos que esclavos”, ya no servían en estos tiempos, estaban demodés. Lo que se podría llamar progreso o evolución sin tanta testosterona épica, que sería loable, en el fondo es cobardía y falta de compromiso, base del capitalismo devora principios, nuestra desunión su fuerza. Y no es tengas que morir, que no matar, para defender lo que es de justicia social, pero tampoco renunciar a la lucha con costes por lo que uno cree. Eso se aprende leyendo las biografías de quienes nos abrieron camino u otorgaron derechos a base de su gran sacrificio personal en tiempos más difíciles, mientras, nosotras dilapidamos su esfuerzo vital creyéndonos que nuestros tiempos históricos no son equiparables. Que se lo pregunten a los represaliadas por defender sus derechos y libertades, a las de los CIES, a las trabajadoras de Amazon, a las cuidadoras del hogar, a las trabajadoras que no lleguen ni a medio mes, a las desahuciadas, a las agredidas por su condición sexual o color de piel, a las que se ahogan en el Mediterráneo, a todas aquellas que han caído de la gran rueda de hámster que es el neoliberalismo reinante. Habiendo terrazas y tertulias para que moverse y menos en período estival en lo que todo se para menos la injusticia.

Y saludos a la RAE.

martes, 10 de abril de 2018

TOGAS Y MAZMORRAS




Ayer decía el juez Llarena en el Auditori de Barcelona donde el rey repartía poderes sobredemocráticos a la nueva hornada de juezas y jueces, que él iba a solucionar por vía judicial lo que no se había hecho por vía política. El mesías Llarena se autoproclamaba garante absoluto de la salvación de la patria vía juzgado por sus inmensos atributos constitucionales. Esta afirmación que debería haber creado una alarma social en cualquier estado democrático aquí ha pasado sin pena ni gloria tapada por una nueva ola de represión con la detención de una activista del CDR de Viladecans por terrorismo y rebelión. Top ten. 

Llarena eclipsó al propio monarca, todo el mundo le felicitaba, se reían junto a él, le besuqueaban y le daban golpecitos en la espalda, querían hacerse selfies con él y no sé si alguien le pidió material genético. Mientras fuera trataban como a delincuentes peligrosos a los estudiantes de la Escola Superior de Música de Catalunya y a sus profesores por hacer sonar por un altavoz Els Segadors, himno oficial del país. El desorbitado dispositivo de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado era por el monarca, ese hijo de un padre con un padrastro genocida, del que la gente habla escandalizada por sus problemas familiares pero no por su anacrónica corona salpicada de corrupción, que pagamos entre todos los súbditos, los alegres y los tristemente sometidos. 

Ahora, según las palabras de Llarena, la unidad de la patria está en sus manos, así como el destino de los defensores de la república catalana y por su sonriente posado, que vayan poniendo las barbas a remojar todo aquel que cuestione el libro sagrado de la transición en cualquiera de sus versículos, ya que puede quedar suspendido en el limbo de la prisión provisional en la que algunos, como los chavales de Altsasu, llevan secuestrados más de 500 días. Ahora la política será a golpe de maza entre las puñetas de la manga ancha interpretativa de los jueces estrella. 

Si sus señorías van a arreglar España, inducidos políticamente en primera instancia vía fiscalía y jaleados después por los incapaces políticos del 155, algunos nostálgicos de 1939, cruzamos una vez más la línea roja. Así, si se produjera el milagro de una mesa de negociación donde los  constitucionalistas del 78 se sentaran a dialogar sobre la república catalana, puede que los jueces siguieran su camino con la excusa de esa independencia que brilla por su ausencia y con su llave mágica encerraran bajo candado a todos aquellas personas susceptibles de ser acusadas de rebelión, de terrorismo o de haber matado a Manolete. Llegados a este punto el gran riesgo de judicializar las cuestiones políticas es dotar a la judicatura de un poder que no le corresponde gracias al pegamento, marca atado y bien atado, que tan bien liga indisolublemente a los diferentes poderes desde la muerte del dictador. Luego solo quedaría, una vez injustamente sentenciados todos aquellos susceptibles de ser tildados de enemigos del estado, la vergüenza del arma del indulto con el que saca de la cárcel el PP a sus corruptos amigos.

Estos últimos días he estado viendo las televisiones nacionales cosa que hace tiempo dejé de hacer por higiene mental, una vuelta con un coste alto para mi hernia de hiato, y no me extraña nada que la gente que solo se informa por esta vía esté exhalando anticatalanismo horrorizada ante la violencia terrorista que invade las calles de Catalunya. Así tampoco es raro que nostálgicos salgan a la calle vestidos con los ropajes de Falange aullando a la rojigualda repartiendo hostias gratis a todo aquel que lleve algo amarillo porque ahora no son solo impunes, son aplaudidos porque son víctimas que se defienden del etnicismo supremacista catalán que les esclaviza y amordaza. Es de auténtica vergüenza el papel de la prensa en el descenso vertical al vertedero por el que obligan a suicidarse a la democracia. Es repugnante y alarmante como se prestan al relato del PP y sus compañeros de viaje a las ciénagas del franquismo sobre las que siempre han caminado sin que les salpicaran sus aguas fecales debido a su impermeable cinismo y al paraguas de la impunidad que se autoregalaron allá por el 77 y que les ha servido para ir dejando un estado, que nunca fue de derecho, completamente contrahecho. Luego se echan las manos a la cabeza cuando oyen lo de prensa española manipuladora. Si vemos como en Antena 3 se disculpa al Losantos, porque él es así, genio y figura, y en La Sexta se le pone alfombra roja a un terrorífico Felipe González para que escupa por su boca una maldad tras otra en sus varias de cal y alguna de arena, lo entendemos todo.

La guerra sucia y la diana en el enemigo convertido en desalmado y peligroso para los intereses nacionales y para la ciudadanía en general no es una novedad, lo nuevo es que se haya aplicado en Catalunya, sin violencia previa, con una línea editorial pacifista como marca catalana. Mientras les pasaba a otros, criminalizando movimientos sociales y medios de información no sometidos al relato oficial, se miraba para otro lado, ahora el twitter va lleno de “sentimos haber estado tan ciegos”. Lección a aprender: siempre acaban viniendo a por ti. Hoy son los CDR, mañana puede que les toque a los que defienden la tercera república aunque sea solo desde las redes sociales. Todo puede ser terrorismo desde el 2015 con la reforma del artículo 573 del Código Penal, año de la infame ley mordaza y fecha en la que se abrió la veda  para meter entre rejas a todo aquel que no siga el guión esculpido en la pesada piedra de la transición. 

Espero que a las puertas de otro 14 de abril los CDR que están surgiendo por el resto del estado español marquen el punto de partida sin retorno hacia las repúblicas que tienen que salvarnos de esta podredumbre y decadencia, que sean muchos más los que florezcan esta primavera y que la solidaridad entre pueblos sea quien le practique los primeros auxilios a una democracia que agoniza ante la pasividad de la mayoría. Es urgente, tan urgente como para que los progresistas del estado español y sus círculos culturales e intelectuales se den cuenta de que esto va de supervivencia democrática y no se arregla con tuits esporádicos. Sin el calor de la fraternidad se hiela la libertad.