jueves 22 de octubre de 2009

FRANCISCO, FRANCO

El Gobierno había puesto a una familia en un compromiso terrible. Normalmente eran pocas las discusiones en el seno de la misma, también hay que decir, que a lo poco que se veían, no tenía el menor mérito. Desde que les había sobrevenido la Recuperación de la Memoria Histórica, las cenas de nochebuena se habían convertido en un acto que todos intentaban rehuir como podían. Por desgracia era una cita inevitable hasta que la madre pasara a mejor vida. Sólo les faltaba el polémico certificado. (Para los que no estén al tanto del susodicho documento, les informamos que se trata de un papelito, que te da el ministerio de Justicia, que no tiene validez de ningún tipo, ni sirve más que para consuelo de algunos -ya se sabe aquello de mal de muchos… sin ánimo de ofender. ¿Y qué pone en el dichoso certificado? Pues que papá o el abuelito habían sido buenos demócratas, ¡qué descanso!). Después de 3 décadas de la muerte del sátrapa es todo lo que te puede ofrecer la Justicia, la fe de bienvenida al estado de democracia de aquellos que fueron despedidos de esta vida, a salvas de plomo in corpore. El certificado de la discordia dividía a esta familia. (Aviso a malintencionados: la Memoria no divide lo que ya lo estaba sino que la mala memoria ha contribuido a que esta división sea clara y meridiana)

La madre de esta familia, Rosa, era hija única de un republicano, no por nada, sino porque al pobre hombre no le dio tiempo a engendrar más antes de que lo mataran. Tal gesta falangista fue llevada a cabo cuando contaba éste con 29 años de edad, en la primavera de 1939, en la provincia de Almería. Rosa suspiraba por el padre que no llegó a conocer, pues fue vastaga póstuma de un militante socialista, que murió arrepintiéndose de no haber podido hacer más para salvar la legalidad. Un ateo convencido y valiente, que le dijo al cura que se confesara él sus propios pecados y que para ello se tomara un mesecito libre de sus tareas de capellán pederasta y chivato, al que se le caía la baba viendo los fusilamientos.

Al año de ser paseado el padre de Rosa, murió la madre, de hambre, tal como suena. La niña fue recogida por una tía materna, que servía en Madrid, a petición de sus señores, que no podían tener descendencia por carecer el marido de testículos a causa de un disparo certero y rojo. La mujer crió a Rosa como si fuera su propia hija y no pensó en cambiarle el nombre porque no sabía que era por la Luxemburgo. Pero el marido cada vez que veía a la criatura se echaba la mano a la entrepierna y al notar el hueco se le llevaban los demonios. Así que cuando la niña empezó a tener conocimiento comenzó a torturarla explicándole unas historias terroríficas sobre sus verdaderos padres, que si eran unos criminales, que si mataban a los niños en sus cunas para vender su sangre y otras lindezas.

En el colegio también la martirizaron, porque el falangista de voz aguda no había querido darle sus apellidos. Llevaba los de la señora, todos sabían que ésta tenía una hermana libertaria, Alba, que estaba en Francia, así que hicieron pasar a Rosa por la hija de esta y la presentó como su sobrina. Eso le suponía a la pobre niña ración doble de catequesis, de rezo, de arrepentimiento y de pellizcos, ya sabemos que los de monja tienen gran fama.

Un día, su falsa madre de la CNT, abandonó su exilio para formar parte de una misión que acabó en Barcelona, y de mala manera. Alba terminó recalando en una cárcel madrileña y Rosa, su hija postiza, visitándola de la mano de la señora. Los días de la festividad de la Merced eran esperados por la niña porque Alba le fue explicando cosas que le ayudaron a entender el porqué del trato que recibía. Las cartas que su madre oficial le hacía llegar a través de las familias de otras presas, que la esperaban en la puerta del colegio para dárselas, hicieron su soledad más soportable. Su verdadera tía, la sirvienta, había sido echada de la casa hacía tiempo por salir preñada sin candidato a marido, pues el futurible cogió las de Villadiego, aún sin ser de Burgos.

Cuando Rosa tenía 15 años, su tía materna, ya decentemente casada con un tendero, volvió a la casa a por su sobrina. Esta le fue entregada de mil amores por la señora de la casa, ya que el frustrado castrado empezó a mirar a Rosa con más odio si cabe, intimidándola por los pasillos, ya que su presencia le recordaba el hombre que fue y que jamás volvería a ser y eso le atormentaba y le hacía peligroso. Su mujer tomó partido por él, hasta el punto de coger manía a la joven, lo cual era más práctico que cogerle inquina al marido, que la mantenía y le daba respetabilidad en la dura España machista y franquista.

A través de su tía, Rosa recuperó su historia. Lloró durante meses a moco tendido, cada vez que oía el nombre de Francisco, que era el de su padre, y claro, era el nombre que se hallaba en boca de todo el mundo, así que la criatura era un grifo que nadie lograba cerrar. Lloraba por su padre, por su pobre madre y por ella misma.

La tía se empeñó en que Rosita y Pablito, su niño, estudiaran para maestros, que era lo que a ella le hubiera gustado ser. Con el dinero que le daba la señora por su mala conciencia y la hermana de ésta por el placer de quitarle un puesto a un maestro del régimen, llegó Rosa a ser maestra. Casualidades de la vida, conoció a su marido en el magisterio, hijo de represaliados malagueños, carne de inclusa, de seminario y por fin, estudiado y liberado de las faldas, convertido en pater familia numerosa. 7 criaturas, las mismas que se hallaban en la tesitura de si pedir o no el famoso certificado.

El primer y el último hijo no querían pedirlo porque consideraban una indignidad ir a demandar un documento, con el historial del abuelo bajo el brazo, para que el estado les pasara la mano por el hombro diciéndoles: fue un gran hombre, pero no vamos a anular su juicio. El mayor había militado en el FRAP y el pequeño era un anarquista admirador de Ferrer i Guàrdia.

El segundo y el tercero pertenecían al partido socialista y trabajaban en la administración, uno como funcionario de carrera y otro como cargo de confianza, con lo cual se veían en el compromiso de dar ejemplo y solicitar el papelito para el abuelo, de quien presumían o escondían según la ocasión requiriera.

El cuarto era del PP y en el fondo siempre pensó que seguro que algo hizo el abuelo para merecer aquello. Así se lo hacía pensar su jaguar, su segunda y tercera residencia y su cuenta en un paraíso fiscal, sólo de imaginar que una horda de rojos quisieran repartir sus bienes, le hacía comprender que a los golpistas no les quedó otra que defender su patrimonio y los daños colaterales eran perdidas justificables, aunque fueran de la familia. No quería documento alguno que le relacionara con el abuelo.

La quinta era de UPD, menos afortunada en lo económico que el anterior, pero con un estatus que defender. Estaba hasta el moño de que le dijeran con sornita la revolucionaria, ella que era una “demócrata de libro”, necesitaba con urgencia poder mostrar un papel que dijera que su abuelo también lo era.

La sexta, monja, se creía estar expiando las culpas de toda la familia por el estigma del abuelo. Por la noche se apretaba bien fuerte el cilicio para castigarse por si el abuelo mató a algún siervo o sierva del señor, quemó alguna iglesia o violó a alguna compañera, que era eso lo que le habían dicho en el convento que hacían los rojos. Por eso no podía aceptar un papel que le permitiera sentirse orgullosa de alguien por el que llevaba toda la vida castigándose, contradicciones de la fe.

Como el conflicto no se resolvía y se estaba enquistando hasta tal punto que tendría que mediar el premio nobel de la paz Obama , se optó por una opción un tanto peregrina. Una de las bisnietas de Francisco , abonada al rollo esotérico, trajo la solución, lo mejor era hacer una sesión de espiritismo para invocar al “Bisa”. Los “bisnis” se mostraron entusiasmados y los padres para que no les quedara el trauma de la negativa, aceptaron, era mejor hacer el ridículo que pagarles unas caras sesiones de psicoanálisis.

Pusieron día y hora, y en territorio neutral, para evitar trucos y cachondeos innecesarios, quedaron ante el propietario del local, que hizo entrega de las llaves a cambio de unos buenos euros. Los “bisnis” colocaron las velas y unos cojines en el suelo en forma de círculo. Eran 22 entre nietos, nietos consorte e hijos de los mismos. En penumbra hasta los más descreídos empezaron a sentir ciertos escalofríos.

La esotérica era quien iba a liderar el experimento. Meses antes se había apuntado a un cursillo a distancia para tarotista, una profesión en auge proporcional al crecimiento de la crisis. Siguiendo las instrucciones de la directora de evento se dieron todos la mano y ésta con voz trémula y afectada, ya que era su primera vez, dijo:

- ¿bisabuelo estás ahí?

El primero de los hijos estaba negro, hacía tiempo que no se sentía tan estúpido mientras el último se lo tomó con humor y tuvo que reprimir una carcajada. Los otros, que creer, más o menos, creían, pensaban que aquello era tentar al Eterno. La monja albergaba la esperanza de que el experimento diera resultado, porque ella siempre quiso hablar con Santa Teresa de Jesús para preguntarle sobre la técnica de levitación.

- ¿Bisabuelo estás ahí?. Yo te invoco.

De repente se oyó una voz bastante agradable, nadie hubiera dicho que era de ultratumba, pues era de cuneta.

- ¡Hombre, por fin!

Todos empezaron a mirarse entre si, ponderando las cualidades de ventrílocuo coñón de los allí presentes, pero todos estaban con la boca abierta y con cara de asombro.

-¿Sois mis descendientes?

- Sí, abuelo, me llamo Rosa, como mamá, y mira teníamos que hacerte una pregunta que nos tiene preocupados, ¿tú quieres el certificado de demócrata que da el gobierno?

- ¡Pero Rosa, como eres tan bruta! - le replicó el hermano pequeño.

- Es que tengo una cena esta noche y una entrega de premios del partido.

- Vaya Rosa -dijo el abuelo- pues que suerte, yo estoy muy bien, a pesar de haber luchado por un mundo mejor para todos vosotros, después de haber sido encarcelado, haber sido sometido a consejo de guerra, haber sido acusado de Rebelión, ¡hay que joderse!, por los malditos golpistas, haber recibido palizas y humillaciones y haber sido paseado antes de hora por unos falangistas que aquella noche habían decidido divertirse un poco, o sea, que estoy estupendamente.

Al primero de los hermanos ya se le caían unas lágrimas de a puño.

Los dos socialistas enseguida se identificaron delante del abuelo pensando que este se iba a enternecer por aquello de compartir siglas e iba a acceder a lo del dichoso certificado. Pero el abuelo se puso hecho un basilisco y los cristales temblaron.

- ¡Qué os pensáis, que en la fosa común no nos enteramos de nada, o qué! Vosotros ni sois socialistas, ni sabéis lo que es eso, vergüenza os tenía que dar, ¡me cago en la ostia sagrada!

En estos momentos se perdió momentáneamente la conexión, porque la nieta monja había comenzado a persignarse a tanta velocidad, que no se le veían las extremidades superiores. Ante los improperios generales, que superaron con creces a los del abuelo, se dio un tirón del cilicio y se enganchó de nuevo a la cadena de manos para restablecer la comunicación.

- Nietos y bisnietos, que me halláis convocado para tocarme lo que no suena, después de llevar en el agujero, no pudriéndome, porque el clima de nuestra tierra nos ha conservado muy bien, me parece imperdonable.

La monja no pudo aguantar más y le preguntó a bocajarro si estaba en el infierno. El abuelo casi se muere de nuevo y observó a la sierva de Dios, diciendo:

- ¡Me cago en los clavos de Cristo!, no que tengo una nieta monja.

Se produjo otra interferencia, esta vez por desmayo, así que prescindieron de su energía para cerrar el círculo. Entonces el abuelo dijo:

- Dejaros de tonterías, que lo de la desconexión era por tomaros el pelo, y atender a la monja. No quiero que me acusen a estas alturas de atacar al clero, cuando no me he acercado más que lo justo a una iglesia y siempre a mi pesar.

Mirad hijos míos, allí en la cuneta estamos muy decepcionados con las noticias que nos van llegando del exterior. Últimamente con la moda está de la invocación estamos saturados y escandalizados con la poca vergüenza que os gastáis. Para colmo estamos en zona de botellón y prostitución de carretera ¡qué lástima! Estamos asustados viendo como está el percal y lo mal que habéis educado a estas criaturas, si nosotros hubiéramos tenido vuestras posibilidades… No tienen conciencia de formar parte de un grupo, que tiene la obligación de cambiar este país para pagarnos la deuda que tenéis. Porque sí, tenéis una deuda, yo no voy a hacer de muerto perdonavidas, de que todo sea porque nuestros descendientes vivan en paz. Estoy muerto, pero no soy un hipócrita y no es que yo sea un rencoroso, perdonadme que me ría, vosotros que si os rallan el coche nuevo no lo perdonáis en la vida, eso si no os liáis a golpes, os atrevéis a hablar en nuestro nombre. Cuando me enteré del rollo ese bastardo de la reconciliación nacional, en la cual, perdonadme hijos míos, me cago, casi me vuelvo loco, porque claro, eso dejaba sin sentido mi vida: monárquicos, “falangistas de izquierdas”, “altos militares que no tenían buenos salarios” iban a ir de la mano de comunistas, anarquistas y socialistas en un acto de hermandad, que ni a la propia Iglesia en su maldad se le hubiera ocurrido (y esto no me lo invento, está escrito). Vosotros que entendéis que rivales futbolísticos se odien a muerte, nos pedís a nosotros que vayamos perdonando a nuestros verdugos y que no les guardemos rencor por habernos torturado y asesinado, a nosotros, a nuestras familias y compañeros. Mirad, yo no sé porque mecanismo han llegado algunos supervivientes a tan santas conclusiones, imagino que les debió minar mucho el régimen. Pero nosotros, aunque estemos secos como la mojama, tenemos la memoria muy fresca y tenemos muy presente que nos arrebataron la vida, me oís, ¡la vida!, la que hubiera dado en el frente por todos vosotros. Pero os digo una cosa, no le voy a regalar mi dignidad a ningún aprendiz de demócrata. Así que vosotros, que no estáis dispuestos a arriesgar nada por un mundo más justo, ni tan siquiera a compartir, salvo honrosas excepciones, me convocáis para decirme qué si mi interesan las rebajas democráticas y quiero un certificado...

Le podéis decir a la monja, cuando vuelva en sí, que no hay nada más allá de la muerte. Ni cielo, ni infierno, ya debe estar al corriente de que el purgatorio ha sido anulado por el Papa, no le debían sacar mucho beneficio al invento. Sólo somos energías cabreadas que nos alimentamos de nuestra propia indignación, cuando se nos pase, dejaremos de existir, para nuestro descanso, aunque os digo que a este paso va para largo. No entendemos que después de muerto el bastardo de Franco os andéis con tantas mandangas: que si hay que dejar en paz a los muertos, que si las heridas cerradas y abiertas. ¡Qué condenéis de una vez la dictadura fascista de Franco! ¡Qué hagáis cumplir los derechos humanos, que también los conocemos!, ¡que nuestros crímenes no han prescrito!, o si no, ¿qué clase de democracia de pacotilla tenéis?. Que cortan los mismos el bacalao. Hay miedo a hacer justicia, que me he entarado de que muchos de los que están en el gobierno tienen familiares que han formado parte de la dictadura represora, ¿qué ley justa podemos esperar si tienen que velar por la reputación de sus familias.? ¡Qué tenéis un rey que os dejó el genocida! ¿Y dónde estáis los familiares de los mártires de la lucha contra el fascismo?, atontados, ensimismados en un mundo ficticio. Espabilar, que están ahí, que tienen otros nombres, pero son los mismos. Pero si hasta tengo al enemigo en la familia, pero qué ha hecho esta pobre hija mía. ¡Si hubiéramos ganado la guerra… mi mujer no hubiera muerto de hambre…! y el abuelo se echó a llorar amargamente, derrotado y entre hipos les dijo: sabéis lo que os digo, que lamento no estar vivo para poder limpiarme el culo con esa mierda de certificado.

En esto se oyó un estruendo, eran los 200 compañeros de la fosa del abuelo que habían llegado atraídos por el cabreo de Francisco, anarquistas, comunistas, socialistas, antifascistas que en el hoyo se llevaban estupendamente y que lamentaban no haber estado más unidos contra un enemigo, que resultó ser tan devastador, ya que todavía seguía victorioso. Su legado, la monarquía, en la jefatura del Estado, los suyos detentando el poder económico y las víctimas como moneda de cambio de políticos de saldo, de izquierdistas de discurso a la galería. Menos mal que no habían descubierto su fosa, porque había quien separado de sus compañeros de infortunio habían recibido sepultura y misa , sin que ningún juez tomara nota de que allí hubo un asesinato de terrorismo de estado.

- Y por cierto –dijo el abuelo-, que nadie lleve mi caso al Supremo, no quiero que me vuelvan a juzgar, encima un ultraderechista y ultracatólico. Quiero que anulen mi juicio y el de los míos por ley, porque fueron fruto de tribunales ilegales, de una dictadura ilegal, ¡ILEGAL!

Los presentes se quedaron sin habla.

- Antes de irme, deciros que no me volváis a convocar a no ser para comunicarme buenas noticias. Y la próxima vez traed a vuestra madre para que pueda conocerla y despedirme de ella. Decidle que no me arrepiento de nada, que lo volvería a hacer y que siento en lo más hondo la muerte de su madre y no haberlas podido proteger. Me vuelvo con los míos, no nos defraudéis, son 70 años de oscuridad, para algunos más, un maldito premio para unos compañeros y compañeras generosos, que se merecían la gloria de los héroes, no la indiferencia de los olvidados.

Algunos bisnis no entendieron nada pero impactados, lo que se dice impactados, sí se quedaron. El Franki, el bisnieto antifascista, no hacía más que repetir: ¡a estos tíos me los llevo al centro social okupado! ¡Son la ostia!. El nieto del PP pensó que el abuelo, ante el miedo a ser ejecutado, se había vuelto loco, pero que al fin y al cabo había que respetar la voluntad de un muerto. El del FRAP seguía llorando, diciendo: ¡joder!, este es mi abuelo. El anarquista pensaba en cuanta razón tenía el abuelo y se hizo propósito de reconstruir su historia buscando información sobre el que hasta ahora no dejaba de ser un desconocido. El socialista funcionario de carrera pensó que ni él, ni los esnobs que el conocía le llegaban a su abuelo a la sombra del zapato. El otro hermano del partido, bajó la cabeza, pensando en las veces que había dicho que había que mirar hacia adelante y sepultar el pasado. La monja tuvo una crisis de fe in situ y todos tuvieron que tranquilizarla para que no se quitara el hábito y saliera en paños menores a la calle, lo del infierno pase, pero que no hubiera cielo después de tanto sacrificio, eso la trastocó. Rosa, se debatió entre dos Rosas, la madre biológica y la política, y como ante todo era una buena hija, se decantó por la primera y pidió perdón al abuelo, antes de que volviera a su cuneta.

Al final todos tuvieron claro que respetarían la voluntad del abuelo y que no pedirían el certificado de la vergüenza.

Para la próxima cena de Nochebuena, buenas noticias no habría para el abuelo, pero si un sitio para él y sus 200 compañeros.

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domingo 18 de octubre de 2009

LA OTRA MEJILLA, LA DERIVA PELIGROSA DE LA IZQUIERDA

No estamos viviendo tiempos para exagerar los preceptos cristianos delante de los que a golpe de pecho católico se los pasan por el arco del triunfo.

La izquierda oficial con su complejo de inferioridad, deseando siempre ser perdonada, estar bien vista, ser políticamente correcta, con su discurso ponderado, nos hizo tragar en su día el sapo de la reconciliación nacional con una sonrisa beatifica en los labios, aceptando esa claudicación en tiempos en que todavía había presos políticos en las cárceles y se seguía ejecutando. Lo hizo sin pensar en las víctimas que bajo tierra no podían entender tanta generosidad.

Esa izquierda que ahora se muestra como un Salomón de tres al cuarto queriendo hacer justicia con una Ley de la Memoria que equipara verdugos con víctimas, para contentar a una España que ruge y que muestra su zarpa avisadora, a esa que no reniega de la dictadura y sus crímenes, que se siente victoriosa y que no sabe apreciar esos gestos sacrificados. Esa izquierda se equivoca.

Cuando en las manifestaciones de países latinoamericanos se corea “ni perdón, ni olvido para los asesinos”, nuestra izquierda de la poltrona se echa las manos a la cabeza, pero la derecha entiende perfectamente el mensaje, sólo que ellos corearían “ni perdón, ni olvido para las víctimas”.

La reconciliación nacional para los que no tuvieron que renunciar a nada fue una nueva victoria sobre los ya vencidos. Ellos, cuando tuvieron la oportunidad de aplicar aquello de la caridad cristiana, escucharon a la Iglesia que los guiaba y que clamaba sangre, menospreciando el perdón. Ellos no perdonaron los supuestos crímenes de los perdedores, si no que se ensañaron como fieras salvajes con los que defendieron la legalidad democrática, en un exterminio político sin precedente.

Cuando hubo oportunidad de hacer justicia con mayúsculas, el miedo y la falta de interés sepultó en el peor de los olvidos a las víctimas. Fue un menosprecio a su lucha y su sufrimiento, exigir el sacrificio del perdón a cambio de nada para construir un supuesto mundo sin divisiones, en pos de una modernidad y una democracia de la que nada sabíamos y de la que nos regalaron el título sin haber asistido a clase. Se consideró que no era tiempo de reivindicar a los que yacían perdidos con un tiro en la cabeza, era la hora de disfrutar de la movida madrileña. Entonces, una izquierda, complacida en su poder, se esforzó mucho en discursear consignas de lucha de baja intensidad, pero siguió quitándose la boina delante del cacique como antaño.

Y digo yo, en un estado donde todos se han dado, y algunos se siguen dando, bofetadas por ocupar el centro, o sea, la falta de compromiso, nadie se ha dado cuenta de que las dos Españas existen y van a perdurar. Porque las ignoremos y pretendamos un falso estado de hermandad, el hecho está ahí, y quizá más de uno debería pensar que el río que fluye por debajo de la corrección política cada día es más turbulento y puede que se desborde y se lleve a su paso mucha hipocresía. Quizá es hora de hablar claro y alto y explicar lo que es de justicia, sin miedo, y enseñando que ese es el único camino para avanzar.

Decirle al gobierno socialista, que ser más papista que el Papa no le va hacer ganar las próximas elecciones, que la derecha no se avergüenza de nada, que ataca con el víctimismo del vencedor, el que utiliza para llevar a cabo sus tropelías en nombre de los agravios recibidos. Que se ríe de nuestros muertos, que se siente impune, superior, porque nadie les ha obligado a sentirse avergonzados por haber llevado a la más terrible oscuridad durante décadas a su adorada España, ya que se sienten orgullosos de ello. No se ató a la fiera y no se le enseñó a comportarse cuando su posición fue más débil y ahora nadie quiere ponerle un bozal.

También expresar, que ya que tanto predican el perdón para los pecados de los fascistas, y nos exigen el sacrificio de pasar página, y renunciar a llegar a estadios más democráticos sin el lastre de coronas. Pedirles que ellos se apliquen la medicina que nos quieren hacer tragar y decirles que no le den al enemigo la llave de la democracia en bandeja de plata. Que acabe la persecución en Euskal Herria, que se derogue la ley de partidos o que se aplique a los muchos partidos fascistas que con sus mensajes dinamitan los principios de esa democracia de la que tanto se les llena la boca. Que los registros y detenciones que se vienen produciendo últimamente también se produzcan en las sedes de esos mismos partidos que amenazan, que utilizan la violencia, que matan, que destrozan el mobiliario urbano y los monolitos erigidos en honor de nuestros muertos, los que dieron la vida por la causa de la libertad. Que acabe esta situación de excepción tan bien aceptada por la sociedad, manipulada y saturada por los mensajes simples y propagandísticos que lanzan los medios de comunicación. Situación aplaudida por, hasta ahora, gente nada sospechosa, que en su ceguera están aplaudiendo el asentamiento del mecanismo de persecución política, que podrá seguir utilizando la derecha cuando ocupe el poder y quizá entonces el perseguido sea el que ahora juega a gato. Que perdonen a la izquierda abertzale por querer ocupar un espacio político dentro del juego democrático.

Y como dice un amigo, ya está bien de querer ser pelo de cola de león antes que cabeza de ratón. O es este quizá el juego, el bipartidismo a la americana, la alternancia de poder, una legislatura cabeza otra cola. Pues siento comunicarles que esto no es EEUU, aquí la derecha va a votar como un solo hombre mientras el abstencionismo crece entre el votante socialista, lo cual se traducirá en que cuando ya no haya con quien coaligar se verán relegados a ser la cola con la que matar las moscas que le moleste a la cabeza del león.

Dicen que cuando uno se va haciendo mayor todas aquellas cosas que no te gustaban de tus progenitores acabas por reproducirlas y con el tiempo las conductas marcan más intransigencia, puede que por eso, los que están en el poder, y ya van teniendo una edad, estén reproduciendo los tics de sus papás, que recordemos que eran o son hijos del Movimiento. Quizá si fueran los hijos de los que andan desaparecidos otro gallo nos cantara.

Si se quiere entender que estas líneas son un alegato de revancha, si piensan que hacer Justicia a los luchadores antifascistas, reclamar la vuelta a la legalidad usurpada y el derecho a decidir de los pueblos como punto de partida y premisa para empezar a entendernos, que cada uno saque sus conclusiones. El ánimo es totalmente constructivo, pero la verdad duele mucho.




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lunes 12 de octubre de 2009

ANIVERSARIO COMPANYS: DESPEDIDA Y CIERRE DE LA MEMORIA EN CATALUNYA

Las últimas noticias hablan de un hecho reprobable que acontecerá en breve, el ministro de Justicia, Caamaño, y el conseller d’Interior, Saura, se van a México a entregar a la nieta de Companys un papel mojado y envenenado en nombre del estado español: el certificado para las que han sido buenas víctimas de la dictadura. Mojado porque el documento no tiene ningún valor ni jurídico, ni administrativo, o sea, no sirve para emprender o sostener ninguna reclamación a la justicia, ni para ser utilizado para tramitar indemnizaciones por parte del estado, ni económicas ni de otra índole. O sea, que dos señores mayorcitos, que dicen ser de izquierdas, se van de viaje a costa del erario público para hacer una pantomima de cara a los medios oficialistas, que ven en este bonito detalle una reparación al que fuera President de la Generalitat de Catalunya. Este documento es indigno para un cargo electo por el pueblo y para cualquiera de los familiares de los que fueron sometidos a los consejos de guerra del aparato judicial franquista, ilegal e ilegítimo, tribunales que no deberían tener ninguna validez en tiempos de “democracia”.

Esta semana la Generalitat tira la casa por la ventana, su invento, el Memorial Democràtic celebra, coincidiendo con las fechas del fusilamiento de Companys, un mega acto en el Palau Sant Jordi con artistas próximos, muchos, imagino que bienintencionados y crédulos de la buena tarea que se está haciendo. Los mentideros dicen que hay miedo de no llenar, como si lo hizo la Comissió de la Dignitat hace un tiempo.

Ha sido este Memorial, nada Democràtic, quien se ha encargado de desnuclearizar las reivindicaciones y la unidad de las asociaciones que trabajan por la recuperación de la memoria. A través del clientelismo o del chantaje que implican las subvenciones muchas asociaciones han bajado su perfil y al final parece que todo va a reducirse a actos, homenajes, publicaciones y otros acontecimientos nada nocivos para el Govern. Ya sabemos como ha funcionado el sistema de elección de los llamados a ocupar una silla en el Consell, órgano meramente consultivo, que no va a cuestionar ninguna decisión del Memorial. La dedocracia funciona y los elegidos son los llamados a ladrar a todos aquellos que no están dispuestos a tirar la toalla.

Así pues, esta semana que empieza con un lunes funesto por los olores a naftalina que emana, va a ser la de los fuegos de artificio. Certificado en México, pueblo recientemente premiado por la Generalitat por su acogida a los exiliados políticos de la dictadura, una coincidencia. Certificado, que la nieta no debería aceptar y que se entrega a domicilio para que la otra parte de la familia no pueda convencerla de lo contrario, lo que sería todo un escándalo. Después de su viaje a Madrid, con la carpeta que documentaba lo excelente que era su abuelo, y de la promesa del papel de marras, declaró que había sido un tanto engañada. Esta vez lejos de la presión mediática y política de quienes no quieren el certificado el acto se llevará a cabo sin que nadie tenga que ponerse rojo de vergüenza por escenificar actos tan ignominiosos para los que sufrieron la represión del fascismo. Luego tendremos los actos musicales poéticos para hacer la catarsis colectiva, recordar tiempos en los que fueron a mucha honra de izquierdas, algunos dirían rojos, sentir como sus conciencias descansan y vanagloriarse de un trabajo abominable del que han sido partícipes en mayor o menor medida, la ley de la desmemoria, ley de impunidad, ley de punto final. Y la guinda del pastel y el descanso para el presidente Montilla supondrá lo que a partir del jueves, según filtra la prensa, será la petición de la anulación del juicio al President Companys a la Fiscalia General del Estado para que esta lleve el caso al Supremo, para que este lo desestime, el President diga que ha hecho todo lo que estaba en su mano, el Estado diga que en el actual orden de cosas no se puede hacer más y todos tan contentos a un año vista de las elecciones catalanas, en una coyuntura en que la memoria es un limón ya exprimido y utilizado para sus fines, pero que ahora no se cotiza al alza en los diversos parlamentos.

Con este marear la perdiz para no llegar más que a una ley cercenada, que no responde a las demandas de las víctimas y sus familiares, pues no se aplican los principios de Verdad, Justicia y Reparación, muchos han acabado por aburrirse, que es lo que pasa cuando una situación se prolonga en el tiempo con mensajes de “no se puede hacer más” provocando el hastío hasta en los más convencidos.

Una pregunta flota en el aire ¿por qué no se puede hacer una ley que anule las sentencias del franquismo? En este estado desde 1977 se han promulgado leyes, algunas muy polémicas en su día como la del divorcio o la del aborto, un choque frontal contra la España franquista que se replegaba en las cavernas o que mudaba de chaqueta ante el chollo que se avecinaba con la entrada de los socialistas. Un choque contra la Iglesia que vive aquí como en ningún otro sitio del mundo, como un rey. Luego han venido otras, como la mediática y escandalosa para muchos, de la que luego se han beneficiado (como ya hicieron sus padres con la del divorcio), de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Hay que felicitarse por todos estos avances sociales, pero qué pasa con el gran tabú, ¿por qué un gobierno democrático no puede poner en la picota a la dictadura, censurarla, denunciarla e invalidar todas las sentencias que salieron de sus órganos represores, castigar sus crímenes, hacer justicia a sus víctimas? ¿por qué? ¿Por qué se empezó con un proceso que no estaban dispuestos a culminar?, ¿pensaron que íbamos a conformarnos con cuatro golpecitos en la espalda, con sacar los huesos de las cunetas sin que quede constancia oficial de que allí se cometió un crimen, de que algún alcalde retire una placa con el nombre del genocida o es que cuando vieron que hacer una ley justa de la memoria atacaba directamente a su pasado personal y a la monarquía, que no se instauró desde el exilio, sino que compartió balcón, mesa y mando con el dictador, al gobierno socialista se le atragantó la memoria?. En este proceso el ZP republicano de sus primeros mítines se diluyó hasta desaparecer.

Después de estos fuegos artificiales en Catalunya se cierra el capítulo memorialístico. En la que era envidiada por otros puntos del estado engañados en la ventaja que suponía tener un departamento oficial que se encargara de la Memoria. Ahora se tendrá un edificio, unos cargos públicos y funcionarios, un “ministerio” de la memoria donde recordar a las víctimas del golpe de estado fascista de julio del 1936 como si fueran víctimas de un suceso finiquitado y lejano. Pero hay que comunicarles que es de la más candente actualidad y que urge la aplicación de la justicia para unos crímenes no prescritos, condenar el franquismo, reivindicar la legalidad republicana y anular las sentencias franquistas para dejar de vivir sobre las purulencias de las heridas mal cerradas. Para cerrar la transición y construir una verdadera democracia.

Hoy día de la “Hispanidad”, recordar que esos países que fueron colonizados y expoliados en un ciclo que se empezó hace cinco siglos y que aún no ha rematado. En esos que muchos en su soberbia consideran inferiores, los gobiernos de sus repúblicas han tenido a bien en derogar las leyes de punto final para juzgar a los asesinos de las dictaduras que los asolaron. Aquí, en esta monarquía, todavía se grita ante los organismos oficiales internacionales las excelencias de la Ley de Amnistía de 1977. Es sólo un apunte.

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domingo 11 de octubre de 2009

EL VALOR DE MENTIR

Llevo ya bastantes días abriendo mi correo personal y viendo unas imágenes inquietantes flasheando en mi pantalla. Una unión de conceptos primitiva que está en el subconsciente colectivo.

¿Qué sentido tiene la vida? Para la mayoría de la actual sociedad lo deseable sería poder gozar de placeres como el comer, el sexo y el divertimento. ¿Hay algo malo en ello? pues no, si no es el único cometido que tiene uno en la vida o si ningún problema asolara la faz del planeta, situación idílica imposible. Pues vete aquí que las mentes pensantes de los propagandistas del estado han llegado a la conclusión de que unir el concepto defensa, o sea guerra (sino para que nos íbamos a defender), el cuarto placer histórico del hombre, al estómago, al fútbol (rey de reyes) y a la mujer. Y los más hábiles me diréis, que la Velasco no es un icono sexual, y yo os contestaré que con la que está cayendo, con los ataques a las ministras y affaires Berlusconi varios, el gobierno no iba a sacar a una “Marta Sánchez a lo guerra del Golfo”, pues no podía caer en un pozo tan negro de machismo. Entonces sacamos a la Concha, que para los mayorcitos nostálgicos todavía es una buena moza y para otros una estupenda mamá, ¿qué es el guerrero sin una madre? (hay que tener en cuenta que los soldados que van a las ”misiones de paz” muchos no sobrepasan los 25 años). Ya está el retrato, tantas veces pintado, construido.

Llega el soldado como llegaban los caballeros de la guerra a su castillo a darse un festín culinario con espectáculo y fornicio. Hoy en día comerían las lentejas de la madre, se irían a ver el partido con los amigos, luego a la discoteca a ponerse hasta arriba y después a recuperar el tiempo perdido con la novia (para los que me digan que también hay mujeres en el ejército, aunque el porcentaje sea mucho menor, les diré que cambien el género de los sustantivos porque poco variaría el plan). Generalizar es horrible pero a veces no queda más remedio.

La humanidad peca de estática por lo que se ve. Pero de todos los anuncios el más exitoso y perverso es el del entrenador que ha llevado a este país a la gloria, con la “roja”, aquella denostada palabra ahora brilla a golpe de pie, lo mismo que antes sólo que las patadas tenían como objetivo los riñones de las pobres mujeres antifascistas. Así sale papá del Bosque a decirnos “ellos entrenan cada mañana no para ganar partidos sino para estar al servicio de los demás”. Esta frase épica provoca la lágrima de los que tienen algún chic@ sirviendo en las fuerzas armadas, dándoles una pátina de la que carecen socialmente, porque el grueso del pelotón son chicos que no tenían otro sitio donde ir a buscar un salario, a los que les mola los mensajes simplistas, los íconos patrios (aunque algunos no sean “hijos de España”, siendo estos elementos un tanto perturbadores, porque no vienen partiendo de 0) y que cuando los oyes hablar se te cae el alma a los pies. Creo que alguno de estos interfectos está encausado o se ha visto involucrado en ataques xenófobos o fascistas.

Para muchos todo esto puede resultar impopular teniendo en cuenta que esta semana murió un soldado en Afganistán, pero el ejército no es un ente autónomo, va a donde le manda el gobierno, o sea, Obama. Así bajo el lema aplastante del “valor de servir” acaban el panegírico. De servir ¿a quién? esa frase sin complemento no significa nada. Nosotros sabemos que acaban sirviendo a los intereses de las multinacionales que mueven los hilos de los gobiernos. Son pues carne de cañón a sacrificar en busca del beneficio o interés de turno. No importa, pues ya sabemos de quienes son los hijos que mandan a las misiones de paz bajo las bombas, no son los niños de las clases pudientes.

Anteriormente aparece el eslogan conoce tus fuerzas, yo también usaría este mismo, pero con fines totalmente opuestos, para decirle a los aspirantes a ciudadano que la fuerza para cambiar todo aquello que urge, está en nosotros, a ver si nos lo creemos con el mismo fervor que el enemigo ideológico.

Pero la guinda del pastel es la siguiente: 12 de octubre, día de la Fiesta Nacional. Apaga y vámonos. A tanto bombo y platillo hacía tiempo que no oía eso de la "fiesta nacional", bueno aplicado al deplorable espectáculo taurino seguía escuchándolo. Eso da pie a una segunda parte:

FIESTA NACIONAL. Dios, patria y rey.

12 de octubre, día lamentable entre otros que constan en el calendario, pronto llegará el infame 6 de diciembre. 12-O, día a gloria de las fuerzas armadas, desfile televisado, con curia, monarquía, gobierno y oposición como si nada hubiera cambiado, bueno, algo sí, ahora es en color y se puede ver en pantalla plana de mínimo 32 pulgadas, si no no eres un buen español. A los que me quieran apuntar que antes no había gobierno democrático les diré que será auténticamente así cuando no seamos súbditos, mientras tanto la mano de barniz de la transición no nos sirve y menos desde que se está descascarillando a marchas forzadas.

Luego tenemos la virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil y de la Hispanidad. Una imagen de tamaño restringido adorada con devoción no sé si por sus poderes como escudo antimisiles o porque vivimos en un país de religiosos-supersticiosos-folklóricos, quizá sea esto último. Que chollo lo de ser católico y adorar el altísimo de fiesta en fiesta. Puedes ir con devoción a ver a la virgen con los pecados perdonados en la misa, después de haber bebido hasta el coma etílico, haber peleado con el prójimo a puño cerrado y fornicado con alguien que tenía pareja, lo cual es pecata minuta porque él también tenía y al enterarse la misma ha sido premiada con un par de mandobles, pero ya se sabe que la generosidad del señor no tiene límites, ni en la edad, ya se entiende.

Y luego tenemos al rey protagonista del desfile, pues para eso es el jefe de todos los ejércitos, como papa Caudillo. Un rey irresponsable e inimputable, digo esto para todos los tertulianos que se han rasgado las vestiduras con el tema del gran capo italiano y han aplaudido tanto a la justicia de Italia por decir, para ellos, una obviedad como que todos somos iguales ante la ley. Pues bueno, decirles a estos señores que aquí tenemos un personaje que está por encima de esta sentencia, lleva corona y vive en la impunidad, como lo harán sus sucesores, si no lo remediamos.

Antes el 12 de octubre rezaba como día de la hispanidad, que no es que no lo sea, sólo que quizá al gobierno le ha parecido poco apropiado explotar esta vertiente teniendo en cuenta que la espada bolivariana recorre el continente falsamente descubierto, explotado, expoliado a golpe genocida por una madrastra patria que ni tan siquiera podía denominarse España, lo digo para los que glorifican estos acontecimientos y piensan que Colón bajó de la carabela enarbolando la rojigualda.

Indios masacrados a golpe de cruz convertidora, virus de la gripe (esta vez no salió de un laboratorio), látigo, territorios explotados y robados por una metrópoli, que ni tan siquiera supo sacar provecho a largo plazo del genocidio de una población indígena. Un colectivo que hasta hoy ha vivido en el estigma de haber sido colonizada, sin haber tenido ningún derecho hasta hace muy pocos años, y lo que les queda por conquistar todavía.

Para los que dicen que no tenemos que pedir perdón por hechos de hace 5 siglos hay que informarles de que sí, que hay que pedir perdón por éstos, pero lo más importante es parar la segunda colonización-expoliación del continente que en este siglo XXI es tan alarmante como lo pudo ser hace 500 años.

Las cosas no cambian, ya lo hemos repetido hasta la saciedad, sigue pues la corona beneficiándose del expolio de Centroamérica y Latinoamérica haciendo de introductora de las grandes empresas españolas, haciendo valer su posición privilegiada y obteniendo a cambio pingües beneficios, como también hacen expresidentes de gobierno sólo que esos ya fueron relegados de sus cargos, cosa que en el caso del Borbón nos es imposible, de momento.

Para aquellos que me vengan con la importancia de la expansión de las empresas españolas, que se alegran de verlas en lo más alto, decirles que si a ellos a parte de en el orgullo les beneficia en algo. Se devastan territorios con catástrofes ecológicas, se expulsa a los indígenas de sus tierras con indemnizaciones miserables, algunos reciben plomo como recompensa, dejan a los países sin capacidad de manejar sus recursos estando todos los servicios de primera necesidad en manos de terceros a los que la población y el país no les interesa más allá de si pueden pagar sus servicios. Que una empresa española se haga grande a costa de las miserias ajenas con prácticas mafiosas y gangsterianas a muchos no les preocupa, teniendo en cuenta que tampoco les interesa si su vecino pasa hambre. Pero igual si le interesa saber que lo que paga aquí en sus recibos no se invierte en la mejora de los servicios que ha de recibir, sino en la explotación de terceros, lo que produce más beneficios a repartir entre los accionistas de empresas telefónicas e hidroeléctricas, porque éstos no revierten para nada en la mayor calidad de nuestras redes de suministros.

Expuesto todo esto decir que hay que apuntarse a la celebración de todos aquellos doces de octubre alternativos y de denuncia para no ser cómplice de crímenes, de extorsiones, expolios, guerras encubiertas, privilegios de sangre, del dominio maniqueo de la Iglesia. Doces de octubre para trabajar por la paz en un mundo positivamente globalizado, donde la libertad de todos los pueblos que lo conforman y la solidaridad entre los mismos, sirva para construir un marco de justicia y progreso para todos.

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martes 29 de septiembre de 2009

¿QUIÉN MUEVE LA DELGADA LÍNEA ROJA?

Este era un ser humano poco corriente por aquello de que era fiel a sus principios, a pesar de agentes de desgaste como el pensamiento único y el tiempo. Su "abc" era sencillo, sólido, contundente e imprescindible para cualquier ciudadano democrático. Defensor a ultranza de los derechos humanos y de sus principios básicos de verdad, justicia y reparación. Consecuente seguidor de los valores universales republicanos de libertad, igualdad y fraternidad. Y demócrata hasta las últimas consecuencias.

Este republicano, ciudadano en la intimidad, súbdito, a su pesar, en la oficialidad, veía caer las hojas del calendario firme en sus ideas. Desde el descanso eterno del dictador en su mausoleo, construido sobre las vidas de sus esclavos torturados y asesinados a su mayor gloria, hasta nuestros días de transición monárquica encabezada por el heredero putativo del General, seguía con sus rutinas de lucha y defensa de las causas justas aplastadas por el sistema. Inamovible en su posición, contra viento y marea, desatendiendo los cantos de sirena dinamitadores de principios, se manifestaba, se concentraba, se expresaba haciendo uso de los derechos que la Constitución, que no había votado por limitada y monárquica, le otorgaba.

En los últimos tiempos los gobiernos habían inventado un sistema nuevo de control y etiquetaje de los individuos que conformaban la sociedad, era el ránking democrático, un baremo para saber si eras un demócrata de bien o un terrorista de mal. Marcaba el límite una delgada línea roja.

Este ser humano se quedó atónito con la novedad, para él, la línea no tendría que delimitar un espacio entre democracia y terrorismo, sino entre democracia y fascismo, era lo lógico. En una democracia podías encontrarte con fenómenos de diversa índole de los que tendría que encargarse una Justicia, sin venda en los ojos, aplicando a cada individuo las sanciones pertinentes por los hechos cometidos de obra, que no de pensamiento, tal como hace la Santa Madre Iglesia.

Pero él, lejos de amilanarse, siguió con su ritmo de vida, hombre de costumbres, ajeno a aquella norma, al fin y al cabo siempre había estado del lado "correcto" de la frontera que el Estado había marcado.

Un día, fiel a su cita, un 27 de septiembre de 2009, quiso ejercer su derecho de reunión para recordar a un luchador antifascista asesinado por la dictadura, como cada año desde hacia 34, y se encontró sin saber cómo y sin entenderlo, al otro lado de la la finísima línea roja.

Si él era el mismo y su conducta también ¿quién había movido la línea para ubicarlo en el lado de los terroristas? Él sabía quien había sido, el enemigo eterno, el sistema capitalista implacable, sus lacayos: los gobiernos domesticados, y su perro fiel: el fascismo.

A pesar de que sus compañeros y vecinos creen la versión oficial, o sea, que él ha cruzado la línea, a pesar de la estigmatización que esto le ha supuesto y a pesar del riesgo que le presupone el poder perder de golpe el pequeño reducto de derechos, que se esfuerza en conquistar cada día, él sigue su camino con el mismo rumbo, empujado por el mismo viento de libertad que le ha impulsado durante toda su vida.

La línea va escalando puestos más deprisa dejando bajo su techo a miles de aspirantes a ciudadanos de pleno derecho y quedando sobre su suelo los manipuladores, los convencidos y los amedrentados que no quieren encontrarse del otro lado.

Pero hay un ciudadano republicano que en la intimidad se mira cada noche en el espejo y sonríe con satisfacción al ver la imagen que este le devuelve, sabedor de que se haya en el sitio correcto.

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